El movimiento Unión y Cambio, del que forma parte el excandidato presidencial Capriles, respalda el diálogo del 1 de agosto respaldado por EEUU pero aboga por incluir la visión de María Corina Machado. La agrupación política Unión y Cambio —espacio en el que participa el excandidato presidencial Henrique Capriles— manifestó formalmente este miércoles su respaldo al proceso de negociación entre una delegación de la oposición y el bloque gubernamental, el cual está previsto para iniciar este 1° de agosto con el acompañamiento de Estados Unidos.
La organización valora positivamente la reapertura de estos canales diplomáticos. El anuncio genera amplias expectativas en el panorama electoral.
Posición de Unión y Cambio, liderazgo de la mesa y ausencias clave
Al respecto, durante una conferencia de prensa, el vocero del movimiento Giulio Cellini Ramos enfatizó que respaldan cualquier mecanismo orientado a favorecer un proceso electoral transparente, especialmente al contar con el patrocinio del gobierno estadounidense. Por consiguiente, el proceso busca sentar las bases para la estabilidad institucional. Sin embargo, el formato de la mesa mantiene debates abiertos sobre la representatividad.
«Nosotros respaldamos, acompañamos, estamos con buena expectativa frente a cualquier instrumento que pueda servir en función de un proceso electoral y, sobre todo, si está promovido y acompañado por los Estados Unidos».
Efectivamente, las conversaciones estarán encabezadas por la exdiputada Dinorah Figuera y el presidente de la Asamblea Nacional oficialista, Jorge Rodríguez, con el objetivo declarado de fortalecer las instituciones democráticas y atender las consecuencias del doble terremoto del 24 de junio. Por este motivo, la agenda abarca temas de impacto social e institucional. Por otro lado, la mesa no contará con la presencia de la líder opositora María Corina Machado ni de Edmundo González Urrutia, ambos actualmente en el exterior.
Inclusión de actores clave y agenda de propuestas para el diálogo
El rol de María Corina Machado en el proceso
Por lo tanto, la postura del movimiento coincide con la advertencia formulada días atrás por Henrique Capriles, quien sostuvo que una negociación que excluya a Machado «estará condenada a fracasar». Por esa razón, Cellini Ramos insistió en la necesidad de estructurar una mesa lo más amplia posible que integre las distintas visiones del espectro opositor, reconociendo el peso político de la dirigente.
«No hay ninguna duda de que María Corina Machado tiene un rol importantísimo que jugar. Nuestra posición es que esta mesa de negociación tiene que ser lo más amplia posible o incorporar las visiones de todos los actores involucrados».
Ejes de negociación y pronunciamientos de la dirigencia
Por otra parte, la agrupación plantea que las conversaciones deben abordar la reestructuración del poder judicial, la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), la revisión de las inhabilitaciones políticas y el establecimiento de garantías claras tanto para quien resulte vencedor como para quien pierda en una contienda electoral. Ciertamente, Machado —galardonada con el Premio Nobel de la Paz— denunció restricciones para ingresar al territorio nacional y ratificó su responsabilidad de conducir una negociación frente al Ejecutivo de Delcy Rodríguez, asegurando en un mensaje reciente que la «transición viene». No obstante, las partes afinan los detalles organizativos de la reunión.
La instalación de este espacio de diálogo marcará un hito crítico en el calendario político del país. Por lo tanto, el nivel de inclusión de los distintos liderazgos determinará la viabilidad y el alcance de los acuerdos alcanzados.
Con información de Alberto News
