El gobierno de Luis Arce llega a su fin marcado por la recesión y la fractura del MAS. Cinco años después de asumir la presidencia con la promesa de reconstruir la economía boliviana y restaurar la estabilidad política, Luis Arce concluye su mandato en medio de una crisis económica profunda y una división interna que debilitó al Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido que lo llevó al poder.
Durante su gestión, Bolivia enfrentó escasez de dólares, aumento de precios, desabastecimiento de combustibles y una creciente pérdida de confianza en su modelo económico. A esto se sumó la disputa con su exmentor, Evo Morales, por el control del MAS, un conflicto que paralizó al Legislativo y fracturó al oficialismo.
“El mayor logro de Arce fue llegar al final de su mandato en medio de las crisis y las protestas”, afirmó el analista Carlos Saavedra, quien considera que el presidente “pudo surfear las vicisitudes”, aunque sin resolver los problemas estructurales del país.
El gobierno de Luis Arce llega a su fin marcado por la recesión y la fractura del MAS
La politóloga Ana Lucía Velasco señala que el gobierno será recordado por “la crisis, el dólar paralelo, las filas por la gasolina y el desmembramiento del MAS”.
El declive económico comenzó a sentirse con fuerza desde 2023, cuando el mercado paralelo de divisas se expandió y los precios de los alimentos se dispararon. Las largas filas en los surtidores de combustible se volvieron parte del paisaje urbano.
En un mensaje de 2024, Arce admitió la crisis, atribuyéndola a la mala gestión del sector de hidrocarburos durante el gobierno de Morales —del que fue ministro de Economía por 12 años—, a la falta de créditos externos y a los bloqueos promovidos por seguidores del expresidente.
La disputa política terminó por pasar factura: el MAS, que alguna vez dominó el mapa electoral, apenas alcanzó el 3,1% de los votos en 2025. Analistas como Erika Brockmann sostienen que “la implosión del MAS paralizó la gestión gubernamental y afectó el ánimo de sus bases”.
A un día de dejar el cargo, Arce defendió su administración destacando la estabilidad política tras la crisis de 2019, la atención durante la pandemia y el mantenimiento de los programas sociales. “Cuidamos la vida y la democracia sin represión”, dijo.
Sin embargo, su modelo de industrialización estatal, según Saavedra, “resultó anacrónico y poco rentable”. Para los analistas, el saldo final de su gestión combina una economía debilitada, un país polarizado y un partido en ruinas.
En palabras de Brockmann, el gobierno de Luis Arce quedará en la memoria como “el de las oportunidades perdidas”.
