Valencia, 2 de marzo de 2026-. El dólar se fortalece en medio de las tensiones bélicas. Dólar se fortalece tras tensión en Medio Oriente, afectando a las monedas latinoamericanas en los mercados cambiarios. La escalada de conflictos tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y el cierre efectivo del estrecho de Ormuz generó una fuerte aversión al riesgo entre inversionistas globales.
El índice Bloomberg del dólar avanzó 0,8%, su nivel más alto desde principios de febrero. Este aumento refleja un renovado flujo de capital hacia activos considerados seguros, en un clásico movimiento de “risk off” que castiga a las divisas emergentes.
El dólar se fortalece en medio de las tensiones bélicas
El fortalecimiento del dólar provocó descensos importantes en varias monedas latinoamericanas. El peso chileno encabezó las pérdidas, seguido por el real brasileño y el peso uruguayo.
El peso colombiano se movió a la baja, presionado por la incertidumbre global, mientras que el peso mexicano, el argentino y el sol peruano mostraron caídas más moderadas. En contraste, el peso dominicano avanzó ligeramente, siendo la única moneda regional en terreno positivo.
Otras divisas centroamericanas, como el colón costarricense, quetzal guatemalteco, lempira hondureña y guaraní paraguayo, mostraron estabilidad, permaneciendo prácticamente sin cambios frente al dólar.
Petróleo y mercados financieros
El cierre efectivo del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, provocó la mayor subida del crudo en cuatro años. El barril superó momentáneamente los US$82, lo que beneficia a países exportadores, aunque el impacto financiero global predomina.
Renato Campos, CEO de GH Trading, explicó que “cada shock sistémico reafirma el rol del dólar como refugio global por liquidez, profundidad y seguridad jurídica”. Gregorio Gandini, analista financiero, añadió que la apreciación responde al aumento de la incertidumbre global.
El fortalecimiento del dólar y el repunte del petróleo reducen las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal en el corto plazo. A pesar de la caída, las monedas latinoamericanas se mantienen en terreno positivo en 2026, apoyadas por flujos hacia mercados emergentes y mejores perspectivas de crecimiento regional.
