Valencia, 6 de octubre de 2026-. El Cicpc advirtió que el secuestro virtual es la nueva modalidad de extorsión telefónica en Venezuela.
La alerta fue emitida por la División de Investigaciones de Extorsión del Cicpc, que explicó que los delincuentes utilizan el miedo y la manipulación psicológica para conseguir transferencias de dinero en pocas horas.
El comisario jefe Leiber Linares, coordinador de Supervisión y Servicios Logísticos de esa división, explicó el método durante el programa institucional «Hablemos de Prevención».
El Cicpc advirtió que el secuestro virtual es la nueva modalidad de extorsión telefónica en Venezuela
En el secuestro virtual en Venezuela, los delincuentes realizan llamadas aleatorias o dirigidas a posibles víctimas. Durante la comunicación, aseguran falsamente que tienen retenido a un familiar.
Los extorsionadores aprovechan el impacto inicial de la llamada para exigir dinero de manera inmediata. Las amenazas incluyen posibles agresiones físicas o incluso la muerte de la supuesta víctima.
Según Linares, las redes sociales pueden facilitar información que posteriormente es utilizada para hacer más creíble el engaño.
Nombres de familiares, rutinas, lugares de trabajo y destinos de viaje son algunos de los datos que pueden aparecer públicamente en internet. Los delincuentes recopilan esa información y la incorporan durante las llamadas.
Por ello, el funcionario recomendó limitar la exposición de información personal en plataformas digitales y redes sociales.
Una clave familiar puede ayudar a detectar el engaño
Entre las principales recomendaciones del Cicpc figura establecer un protocolo de comunicación dentro de cada hogar.
La propuesta consiste en acordar una palabra clave o contraseña familiar que únicamente conozcan sus integrantes. El dato debe estar relacionado con una referencia privada que no haya sido publicada en internet.
El nombre de una mascota antigua o alguna referencia conocida exclusivamente por la familia pueden servir para establecer esa clave.
Durante una llamada sospechosa, el familiar que recibe la comunicación puede solicitar al supuesto secuestrador que mencione la contraseña.
Si los delincuentes no conocen la clave, titubean o intentan obtener información privada mediante preguntas, esto puede constituir una señal de alerta sobre un posible fraude telefónico.
El mecanismo busca permitir una verificación inmediata antes de que la familia realice cualquier transferencia de dinero.
El tiempo es clave para evitar el pago
Los análisis de los cuerpos de seguridad indican que estos engaños suelen ser descubiertos entre dos y cuatro horas después de iniciada la llamada.
En muchos casos, la familia logra contactar directamente a la persona que supuestamente se encuentra retenida y confirma que el secuestro nunca ocurrió.
Sin embargo, durante esas primeras horas los extorsionadores incrementan la presión psicológica para conseguir el pago antes de que la mentira quede al descubierto.
Ante una llamada de este tipo, el Cicpc recomendó mantener la calma y evitar tomar decisiones impulsivas.
La institución aconsejó finalizar la comunicación y contactar directamente al familiar supuestamente retenido utilizando otro medio.
También pidió formalizar la denuncia ante las dependencias correspondientes de la División contra la Extorsión y el Secuestro. La información proporcionada por las víctimas puede contribuir al rastreo y desmantelamiento de estas redes.
