EE. UU. pone fin al mayor cierre gubernamental de su historia. El Congreso de Estados Unidos aprobó este miércoles el acuerdo de financiamiento que pone fin al mayor cierre gubernamental vivido en el país, lo que abre paso a la reactivación progresiva de servicios, pagos y operaciones administrativas. Horas después, el presidente Donald Trump promulgó la ley y celebró la medida, asegurando que “es un honor firmar este proyecto y lograr que el país vuelva a funcionar”.
El acuerdo garantiza el financiamiento completo del gobierno federal y restituye de forma retroactiva los salarios de unos 800.000 empleados que no recibieron paga durante la paralización. Para miles de familias afectadas, la reapertura representa alivio frente a cuentas acumuladas y compromisos postergados durante seis semanas.
Aun así, el regreso a la normalidad será gradual. Las agencias deberán actualizar sistemas informáticos, reactivar nóminas, reincorporar personal y procesar trámites atrasados. Según el secretario de Transporte, Sean Duffy, los controladores aéreos recibirán el 70% de los pagos adeudados en las primeras 48 horas y el resto al cierre de la semana, aunque experiencias previas muestran que podrían surgir retrasos adicionales.
EE. UU. pone fin al mayor cierre gubernamental de su historia
En el ámbito social, el programa SNAP —clave para la asistencia alimentaria— necesitará cerca de una semana para normalizar la entrega de beneficios debido a la actualización de sistemas estatales y la saturación de los proveedores.
El impacto del cierre dejó huellas significativas. La Agencia de Parques Nacionales mantuvo áreas abiertas sin servicios básicos, afectando al turismo; la Agencia de Protección Ambiental y la Comisión de Bolsa y Valores suspendieron la emisión de regulaciones, retrasando normas clave; y los efectos económicos se estiman entre 10.000 y 15.000 millones de dólares por semana entre consumo, ventas comerciales y recaudación perdida.
En el plano internacional, la paralización complicó trámites aduaneros y certificaciones sanitarias requeridas por socios de América Latina, Europa y Asia, lo que generó demoras en exportaciones y coordinación con agencias estadounidenses.
La reapertura también implicará costos adicionales por licencias acumuladas, intereses por pagos retrasados y ajustes contractuales. Aunque el acuerdo representa un alivio inmediato, la reconstrucción plena de la actividad federal y la confianza institucional tomará semanas de trabajo coordinado.
