Doce países respaldan Convención de la ONU contra el ciberdelito . Un grupo de doce países, entre ellos Venezuela, Rusia, Cuba, Irán y Corea del Norte, respaldó de forma conjunta la reciente adopción de la Convención de las Naciones Unidas contra el Ciberdelito, aprobada durante el 79.º período de sesiones de la Asamblea General.
En una declaración conjunta difundida por sus misiones diplomáticas ante la ONU, los países celebraron la convención como un “acuerdo universal sin precedentes”. Afirmaron que marca un hito en la cooperación global para combatir el uso del ciberespacio con fines criminales, especialmente en un contexto geopolítico donde la infraestructura digital se ha convertido en campo de disputa.
Doce países respaldan Convención de la ONU contra el ciberdelito
Impulsada por Rusia y negociada bajo presidencia de Argelia, la convención establece marcos legales internacionales para facilitar investigaciones, intercambio de evidencia digital en tiempo real y persecución coordinada de delitos informáticos. Los firmantes pidieron a los Estados miembros adherirse a la convención durante la ceremonia prevista en Hanoi, en 2025.
Además, instaron a trabajar en un protocolo adicional que cubra delitos habilitados por tecnologías digitales, conforme a las resoluciones 74/247 y 75/282 de la ONU.
En paralelo al respaldo normativo, los países llamaron a la creación de un Mecanismo Permanente de Seguridad de las TICs. Este sustituiría al grupo de trabajo abierto sobre el uso pacífico de las tecnologías de la información (2021–2025) y establecería un marco institucional consensuado para abordar la ciberseguridad desde la paz y la estabilidad internacional.
La declaración critica abiertamente el uso de herramientas digitales “con fines inconsistentes con el mantenimiento de la paz”. Menciona prácticas como la injerencia extranjera, la desestabilización política y la manipulación mediante redes satelitales, cuestionando el dominio de actores privados y potencias tecnológicas.
El documento concluye con un llamado al respeto por la soberanía digital, el fortalecimiento de capacidades en países en desarrollo y la promoción de un modelo de gobernanza multilateral, centrado en la cooperación, la legalidad nacional y el rechazo a las normas unilaterales impuestas por potencias tecnológicas.
