Al menos 150 pacientes con insuficiencia renal crónica en el estado Lara permanecen en lista de espera para acceder a sesiones de hemodiálisis en unidades públicas y privadas, denunciaron familiares, asociaciones de pacientes y el Colegio de Enfermería de Lara. La situación se ha agravado por falta de insumos, fallas eléctricas prolongadas y escasez de filtros, líneas, heparina y máquinas operativas, obligando a muchos centros a reducir turnos o suspender atenciones.
Según la Asociación de Pacientes Renales de Lara y la Federación Venezolana de Pacientes Renales (Fevepar):
- En el Hospital Central Universitario Dr. Luis Gómez López (HUC) y el Hospital Universitario de Pediatría Dr. Agustín Zubillaga solo funcionan entre 4 y 6 máquinas de diálisis de las más de 20 disponibles, limitando la atención a un número reducido de pacientes.
- Clínicas privadas como Clínica San Juan de Dios, Clínica El Ávila y Centro Médico Lara tienen cupos saturados, con costos de entre $80 y $150 por sesión, superando el ingreso de la mayoría de los pacientes.
- Entre 150 y 180 pacientes adultos y pediátricos esperan turno semanal, lo que reduce la frecuencia de diálisis a 7-10 días en lugar de las 3 recomendadas, aumentando riesgos de complicaciones graves, infecciones y mortalidad.

Crisis en Lara: más de 150 pacientes renales esperan hemodiálisis
Familiares alertaron que en las últimas semanas algunos pacientes fallecieron por falta de tratamiento oportuno, mientras otros presentan intoxicación urémica, edemas severos y descompensaciones cardíacas. Los apagones eléctricos frecuentes también afectan el funcionamiento de bombas y generadores, agravando la crisis.
La Gobernación de Lara y el Ministerio de Salud anunciaron planes de contingencia, incluyendo adquisición de insumos mediante alianzas público-privadas y la reactivación de máquinas en hospitales centrales y oncológicos, pero aún no se han ampliado los cupos ni regularizado los turnos.
Crisis en Lara: más de 150 pacientes renales esperan hemodiálisis
La crisis de hemodiálisis en Lara refleja la urgencia de soluciones inmediatas para garantizar tratamiento adecuado a pacientes renales, mientras familiares y asociaciones de pacientes hacen un llamado a la intervención estatal rápida para evitar nuevas muertes y complicaciones.
