Crisis en La Habana: familias sin agua ni luz. Vecinos de Centro Habana y La Habana Vieja denuncian más de veinte días sin agua corriente, apagones diarios y basura acumulada, en medio de una crisis que devora la vida cotidiana en la capital cubana.
Historias de desesperanza
Zoila, madre de 44 años, relató que su casa lleva 23 días sin agua y que los apagones nocturnos le impiden dormir. Señaló que no puede costear una pipa de agua, solución al margen de la ley que muchos emplean.
Adolfo, vecino, muestra cubetas plásticas donde almacena agua que recibe cada siete u ocho días. Ambos coinciden en que la vida diaria está paralizada por la falta de servicios básicos.
Magnitud del problema
Datos oficiales indican que unas 248.000 personas en La Habana, más del 10 % de la población, carecen de acceso al agua corriente. La crisis eléctrica agrava el bombeo de agua y provoca apagones de hasta diez horas en la capital y más de veinte en el resto del país.
Efectos acumulativos
La recogida irregular de basura y el deterioro de edificios históricos agravan la situación. Las lluvias y el salitre dañan las construcciones, provocando derrumbes y pérdidas humanas. Más del 37 % de las viviendas del país se encuentran en regular o mal estado técnico, según cifras oficiales.
Contexto económico
Cuba ha sufrido una contracción del 11 % de su PIB en los últimos cinco años, con pérdida del poder adquisitivo y escasez de alimentos, medicinas y combustible, lo que contribuye al malestar social y las pequeñas protestas locales.
El panorama evidencia que la crisis energética, la falta de agua y el deterioro urbano se combinan en un efecto dominó que mantiene a los habaneros en condiciones cada vez más precarias.
