Telemundo – Valencia, 2 de septiembre de 2024-. El repentino chasquido como de tambor retumbó cuando Barb Berlin estaba en el garaje de su granja cerca de Inman (Nebraska).
“Pensé que era una pistola”, dijo.
Luego vio un pedrusco blanco y cayó en la cuenta de que no eran disparos de un arma de fuego sino granizo. Una piedra helada del tamaño de un puño había golpeado el tejado de hojalata del garaje de Berlin. Pronto, otras dejaron cráteres en forma de pelotas de softball en su Ford Mustang, que estaba estacionado afuera.
“Hacía mucho ruido y daba miedo. Recé bastante”, aseguró Berlin, añadiendo que estaba preocupada por su ganado. “Nunca me había tocado una granizada así”.
El granizo es un peligro artero. Este año, tras una primavera y un verano de condiciones meteorológicas extremas, es el granizo –y no los huracanes, las inundaciones o los tornados— el que ha causado los daños más costosos en Estados Unidos, según Gallagher Re, una firma mundial de reaseguros que hace seguimiento de estos datos.
Y un estudio publicado en agosto sugiere que grandes granizadas como las que sufrió Berlín el lunes serán más comunes a medida por culpa de la crisis climática. La investigación, de la Universidad del Norte de Illinois, prevé que la frecuencia de granizos de media pulgada o más aumentará entre un 15% y un 75%, en función de la cantidad de gases de efecto invernadero debidos al ser humano.
El granizo se genera cuando las tormentas eléctricas hacen circular gotas de lluvia en las capas altas de la atmósfera. Suele formarse cuando las temperaturas oscilan entre 14 y 22 grados Fahrenheit bajo cero. La razón por la que la crisis climática afecta al granizo es que las temperaturas más altas proporcionan más energía para crear impulsos de aire dentro de las tormentas eléctricas.
“Vemos corrientes ascendentes más fuertes en el futuro porque tenemos más inestabilidad atmosférica”, indica Victor Gensini, autor principal del estudio y profesor de meteorología en la Universidad del Norte de Illinois.
Estas poderosas corrientes ascendentes permiten que los granizos permanezcan más tiempo en las secciones de la tormenta que son favorables para la formación de granizo, mencionó la investigación.
Eso, a su vez, hará que acumulen más hielo antes de que pesen demasiado y caigan al suelo. “Imagine que tome un secador de pelo, lo pone boca abajo, lo apunta al cielo e intenta equilibrar una pelota de ping pong”, explica Gensini. “Ahora intente equilibrar una pelota de béisbol o una toronja. Necesitará una corriente ascendente mucho más fuerte para equilibrar su fuerza descendente», agrega.
La perspectiva de un granizo mayor, que ya es uno de los riesgos meteorológicos más costosos en Estados Unidos y un factor clave que hace subir los seguros, no hará sino intensificar esos problemas.
“Los siniestros por tormentas eléctricas son una de las principales razones por las que las primas siguen subiendo y por las que se está produciendo una reevaluación masiva del riesgo, no sólo por parte del sector asegurador, sino también de los bancos y del Gobierno federal”, relató Steve Bowen, director científico de Gallagher Re.
Añadió que el granizo “representa entre el 50% y el 80% de las reclamaciones por siniestros relacionados con tormentas”. En lo que va de año, agregó, las tormentas eléctricas han causado en Estados Unidos pérdidas económicas por valor de 61,000 millones de dólares. El granizo fue probablemente responsable de entre 31,000 y 49,000 millones de dólares de ese total. En el mismo periodo, los huracanes y tormentas tropicales y las inundaciones juntas han supuesto 14,000 millones de dólares en pérdidas.
La dinámica atmosférica que interviene en las tormentas de granizo es complicada y puede resultar difícil de estudiar, pero los avances en la predicción del clima permiten a los científicos crear complejas simulaciones de las tormentas y su microfísica, incluido el granizo.
En su estudio, Gensini introdujo proyecciones climáticas en un modelo meteorológico similar al que utilizan los meteorólogos de televisión. La investigación predice menos días de caída de granizo en los estados de las Grandes Llanuras, pero más granizo grande tanto en esa zona como en otras regiones.
Aunque una atmósfera más cálida permite un mayor deshielo cuando el granizo cae al suelo, esa dinámica afecta sobre todo a los granizos más pequeños, que descienden más lentamente.
La velocidad terminal de un pedazo de granizo del tamaño de una pelota de béisbol es de unos 100 millas por hora, según Harold Brooks, investigador del Laboratorio Nacional de Tormentas Severas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que no participó en el estudio. En cambio, un trozo de granizo de una pulgada cae a una velocidad de entre 20 y 30 millas por hora.
Brooks añadió que las conclusiones de la investigación coinciden con trabajos anteriores. Un estudio de 2017 utilizó un enfoque de modelado diferente y predijo un mayor tamaño promedio pero menos días de granizo. Investigadores en Italia, mientras tanto, evaluaron más de un millón de abolladuras de granizo de 1988 a 2016 y sugirieron que las tormentas estaban produciendo menos granizos y más grandes.
“Tiene sentido. Hemos tenido algunas pistas de las observaciones”, agregó Brooks, “los mecanismos físicos básicos de los que hablan, no creo que sean particularmente sorprendentes en absoluto”.
Aunque el granizo causa anualmente más daños económicos que los tornados, en promedio, la investigación sobre el primero se había estancado hasta los recientes avances en radares y modelos meteorológicos. “Simplemente no parece tan atractivo como los tornados”, señaló Brooks.
El especialista agregó que sigue habiendo preguntas clave sobre el granizo: “¿Podemos aprender lo suficiente sobre cómo se forma el granizo y sobre cuál es la distribución de los tamaños durante una tormenta para hacer previsiones con horas de antelación?”.
El año que viene, Gensini y científicos de varias otras instituciones están planeando el primer estudio de campo estadounidense sobre el granizo realizado desde la década de 1970. Los investigadores perseguirán las tormentas de granizo como algunos hacen con los tornados e intentarán desplegar radares doppler móviles y otros instrumentos para captar la física interna de las tormentas.
Tras la tormenta del lunes en Nebraska, Berlin comentó que vio muchos camiones de empresas de techado rodando por la ciudad. Un perito del seguro ya ha evaluado los daños de su tejado. Su Mustang sufrió otros por valor de unos 3,500 dólares.
Si hubiera avisado con más antelación, habría puesto a salvo a sus animales y guardado el coche en el garaje; no había aviso de granizo en la previsión, y sólo recibió una alerta de la app meteorológica después de que pasara la tormenta. Por suerte, dijo, “ninguno de los animales resultó herido, pero era lo bastante grande como para haber causado daños importantes”.
Con información de Telemundo.
