Valencia, 5 de septiembre de 2026-. Constantes y prolongados apagones afectan el día a día de los venezolanos, deteriorando su salud mental y económica a pesar de promesas de inversión.
La situación obliga a familias como la de Elianne Flores a dormir junto a la entrada de sus casas para buscar aire frente al sofocante calor nocturno de Maracaibo.
Constantes y prolongados apagones afectan el día a día de los venezolanos, deteriorando su salud mental y económica a pesar de promesas de inversión
El esposo de Flores, quien permanece en cama tras sufrir un accidente cerebrovascular y padece diabetes, requiere refrigerar su insulina y utilizar un ventilador recargable para aliviar su estado ante las complejas condiciones de vida.
Aunque el sector Santa Clara tiene teóricamente unas seis horas de racionamiento, el transformador local cumplió su vida útil y dejó sin corriente a su vivienda, lo que obligó a los afectados a conectar una nevera mediante una extensión a la casa de una vecina y acarrear agua con baldes y potes para el aseo personal, mientras expertos de Consultores 21 señalan que el noventa y nueve por ciento de los hogares zulianos sufren interrupciones diarias, un problema que ya afecta al noventa y ocho por ciento de Los Andes y al ochenta y dos por ciento de Caracas.
Promesas oficiales y causas del colapso
La crisis energética se agravó en febrero, mes posterior a la detención de Maduro, a pesar de los anuncios de la administración sobre alianzas con la estadounidense General Electric Vernova y negociaciones con Siemens.
Mientras el gobierno de Delcy Rodríguez atribuye los cortes a sanciones y al supuesto sabotaje de mafias contra los acuerdos petroleros, la oposición y los especialistas sostienen que el colapso responde a la corrupción y a la falta prolongada de mantenimiento.
