Valencia, 19 de agosto de 2026-. Científicos venezolanos desarrollaron un recubrimiento que busca alargar la vida de las frutas.
El proyecto fue desarrollado por investigadores de la Fundación Instituto Zuliano de Investigaciones Tecnológicas.
La iniciativa busca ofrecer una alternativa biodegradable para reducir el deterioro de productos agrícolas después de su cosecha.
Científicos venezolanos desarrollaron un recubrimiento que busca alargar la vida de las frutas
La investigadora María Muñoz explicó que el proyecto aprovecha las propiedades del quitosano.
Este compuesto es extraído de los exoesqueletos de cangrejos y permite crear una barrera semipermeable.
Durante los ensayos realizados por los científicos, el recubrimiento mostró resultados favorables.
La cubierta permitió controlar la deshidratación y la evaporación del agua presente en las frutas.
Este proceso resulta importante para conservar durante más tiempo las características de los productos.
El recubrimiento también podría contribuir a disminuir algunas de las pérdidas asociadas al deterioro después de la cosecha.
La investigación plantea así una alternativa basada en un material biodegradable.
El quitosano ayuda a preservar sus propiedades
El investigador Adrián Chávez explicó otro de los efectos observados durante las pruebas.
Según detalló, la aplicación del recubrimiento disminuye la velocidad de la respiración celular de las frutas.
También reduce el consumo de azúcares y de sólidos solubles totales, conocidos como SST.
Estos procesos están relacionados con los cambios que experimentan los frutos durante su maduración y almacenamiento.
Al reducir su velocidad, los investigadores buscan conservar durante más tiempo las características originales de los productos.
Chávez señaló que este efecto permite mantener sus propiedades organolépticas y fisicoquímicas.
Las propiedades organolépticas incluyen aspectos como el sabor, aroma, textura y apariencia de los alimentos.
Una alternativa para prolongar su vida útil
Los resultados obtenidos durante los ensayos apuntan a una mayor conservación de la calidad de las frutas.
De acuerdo con Chávez, el tratamiento permite asegurar una vida útil prolongada de los frutos.
El uso del quitosano también destaca por su origen, debido a que procede de exoesqueletos de cangrejos.
Esta característica permite aprovechar un material de origen biológico para desarrollar el recubrimiento.
La investigación abre posibilidades para aplicar esta tecnología en la conservación de distintos productos agrícolas.
El objetivo es disminuir los cambios físicos y químicos que ocurren durante el almacenamiento.
Con ello, el proyecto busca contribuir a una mejor preservación de las frutas y reducir su deterioro.
La investigación fue desarrollada por científicos de la Fundación Instituto Zuliano de Investigaciones Tecnológicas.
