Valencia, 8 de abril de 2026-. Científicos estudian a los tiburones para analizar cómo tratar la leucemia. La Universidad de Málaga y el acuario Sea Life Benalmádena lideran esta colaboración científica sin precedentes.
El proyecto busca entender cómo se genera la sangre y cómo surgen enfermedades hematológicas graves en los vertebrados. Esta investigación utiliza el desarrollo embrionario de los escualos como un modelo clave para la biomedicina moderna.
Científicos estudian a los tiburones para analizar cómo tratar la leucemia
Los científicos se centran en especies específicas como la pintarroja, el alitán y el tiburón bambú para sus análisis. El estudio de estos animales permite observar directamente la formación de células madre en la aorta dorsal.
El equipo liderado por el profesor Juan Pascual Anaya emplea técnicas avanzadas de biología molecular en el proceso. Analizan la expresión de los genes en diferentes etapas del crecimiento de los pequeños embriones.
Gracias a que los tiburones ayudan a investigar la leucemia, se podrán redefinir los modelos actuales del sistema sanguíneo. Este enfoque comparativo ayuda a comprender las innovaciones biológicas que los humanos compartimos con otros vertebrados.
Avances en la biomedicina regenerativa
El objetivo final de este esfuerzo conjunto es encontrar nuevas vías para tratar enfermedades sanguíneas humanas. Entender el origen evolutivo de las estructuras celulares es fundamental para desarrollar terapias regenerativas más eficaces.
«Buscamos integrar datos de desarrollo, genética y evolución para abordar preguntas fundamentales de la biomedicina», explicó Pascual Anaya. El descubrimiento de estas rutas genéticas permitiría afrontar la cura de diversos tipos de cáncer en la sangre.
Elisabeth Zorat, directora de Sea Life Benalmádena, expresó su enorme satisfacción por aportar a la ciencia médica. El acuario mantiene un firme compromiso con la divulgación y la protección de las especies marinas.
Acuerdo de colaboración a largo plazo
El acuerdo firmado entre la institución académica y la empresa privada tendrá una duración inicial de cinco años. Este periodo podrá ampliarse si los resultados requieren fases adicionales de estudio y comprobación científica.
El hecho de que los tiburones ayudan a investigar la leucemia resalta la importancia de conservar la biodiversidad marina. Los océanos esconden respuestas genéticas que podrían salvar miles de vidas humanas en el futuro cercano.
La Facultad de Ciencias de la UMA seguirá supervisando cada etapa del desarrollo experimental en el laboratorio. Se espera que los primeros informes detallados sobre la formación de células madre se publiquen en los próximos meses.
