Científicos descubren cientos de construcciones monumentales ocultas bajo la Amazonía brasileña y revelan los secretos de la civilización Aquiry ante el uso pionero de este tipo de tecnología. Un equipo multidisciplinario de investigadores descubrió cientos de monumentales construcciones de tierra ocultas bajo la espesura de la selva tropical. Las colosales obras de ingeniería abarcan el sur del estado de Amazonas y amplias extensiones de Acre, en el corazón de la Amazonía brasileña.
Las evidencias indican que antiguas sociedades levantaron estas estructuras hace miles de años en zonas de tierra firme distantes de los grandes afluentes fluviales, congregando potencialmente a millones de pobladores.
El estudio demostró que estas comunidades aplicaban conocimientos avanzados de geometría mientras figuras como Pitágoras formulaban sus teoremas en Grecia.
Tecnología LiDAR, publicación en Nature y el mapa de las 432 estructuras
La prestigiosa revista académica Nature difundió los pormenores de esta investigación en su edición de julio, exponiendo el alcance de una campaña de rastreo que cambió la comprensión arqueológica de la cuenca amazónica.
Los científicos emplearon herramientas de vanguardia para penetrar el dosel arbóreo y mapear el terreno:
- Los investigadores recurrieron a la tecnología LiDAR (detección y medición de distancia por luz) para disparar pulsos láser hacia el suelo y generar mapas tridimensionales de alta fidelidad.
- El sensor óptico atravesó la vegetación densa sin talar un solo árbol ni requerir visitas físicas extenuantes a cada coordenada remota.
- El arqueólogo y antropólogo Martti Pärssinen, perteneciente a la Universidad de Helsinki, calificó el proyecto como la primera evaluación ambiciosa con LiDAR en la Amazonía.
- La prospección aérea cubrió una superficie de 4.400 kilómetros cuadrados entre los estados de Amazonas y Acre.
- Los expertos identificaron 432 estructuras de tierra, certificando que 396 de ellas carecían de registros previos en los catálogos científicos.
- Los análisis cronológicos sitúan el apogeo constructivo de la civilización Aquiry entre los años 600 a. C. y 850 d. C.
En tal sentido, las imágenes satelitales y los datos de elevación permitieron a los investigadores calcular que este pueblo ocupó un área estimada de 183.000 kilómetros cuadrados, una extensión que supera el territorio de Uruguay pero representa menos del 3 % de la Gran Amazonía.
A este respecto, los autores calculan que entre los años 100 y 300 d. C. la zona albergó hasta a 3 millones de personas, cifra que justifica el esfuerzo comunal para erigir tales monumentos.
Aunado a esto, el paleontólogo Alceu Ranzi, presidente del Instituto de Geoglifos de la Amazonía, precisó que la mayoría de las obras corresponden a zanjas que alcanzan hasta 15 metros de ancho y 5 metros de profundidad.
Asimismo, los científicos concluyen que la excavación de estas fosas monumentales requería de grandes contingentes de trabajadores coordinados bajo una estricta división social de tareas.
Métodos de edificación, zanjas ceremoniales y caminos interconectados
Ingeniería sin piedra y dominio del entorno natural
Por otra parte, las condiciones ambientales de la selva tropical impusieron retos singulares a los constructores indígenas de la civilización Aquiry.
La región carece de yacimientos de piedra, por lo que las cuadrillas utilizaron madera y canastas tejidas para transportar toneladas de tierra durante las excavaciones.
El arqueólogo Rhuan Carlos Lopes, de la Universidad Federal de Pará, subraya que las tribus contaban con condiciones tecnológicas y conocimientos matemáticos suficientes para transformar el paisaje selvático.
La alta humedad del ecosistema descompone con rapidez la materia orgánica, impidiendo el hallazgo de restos óseos, campamentos o restos de comida comunes en zonas secas.
En consecuencia, los expertos interpretan la monumentalidad del suelo como el testimonio más fidedigno de su sofisticación técnica.
De igual manera, los científicos constataron un respeto absoluto por la selva, pues los pobladores talaban únicamente los claros necesarios para cultivar yuca, maíz y calabaza, sin transformar el bosque en sabana.
Redes viales y uso político de los recintos
Por añadidura, las hipótesis actuales descartan que estas gigantescas zanjas sirvieran como trincheras militares o murallas defensivas.
Los investigadores sostienen que las estructuras albergaban ceremonias políticas, religiosas, eventos deportivos y fiestas con danzas y música.
La dedicación de tanto esfuerzo a recintos ceremoniales sugiere que este pueblo convivió en prolongados periodos de paz comunitaria.
Las excavaciones evidencian que las comunidades limpiaban y reparaban continuamente las zanjas a lo largo de las décadas para preservarlas intactas.
Los arqueólogos mapearon más de 350 kilómetros de caminos antiguos que conectaban las distintas estructuras ceremoniales.
Las calzadas ensanchaban sus dimensiones a medida que se aproximaban a los geoglifos principales, funcionando como verdaderas autopistas peatonales.
Por otro lado, los científicos detectaron que la civilización Aquiry dejó de construir y utilizar estas obras cerca del año 850 d. C., coincidiendo con el colapso de las urbes mayas en Mesoamérica debido a posibles crisis climáticas globales.
De modo que la tecnología LiDAR y el análisis del paisaje desmoronan el viejo paradigma de una Amazonía virgen e inhabitada antes de la colonización.
Con información de BBC
