Centenario japonés de 102 años hace historia al escalar el monte Fuji. Kokichi Akuzawa, un japonés de 102 años, se convirtió en la persona de mayor edad en alcanzar la cima del monte Fuji, el pico más alto de Japón con 3.776 metros. El centenario montañista, lejos de buscar elogios, restó importancia a su hazaña: “Estuve allí y vi las vistas muchas veces, no fue nada especial”, afirmó.
Akuzawa nació en 1923 y reside en la región central de Gunma. Su pasión por la montaña lo llevó a escalar una cumbre casi cada semana como parte de su rutina. El desafío de subir el Fuji llegó después de un año complicado: en enero sufrió una caída mientras subía una montaña cercana, enfrentó un herpes zóster y fue internado por insuficiencia cardíaca. Su familia temió por su vida, pero la recuperación fue tan rápida que sorprendió incluso a los médicos. Su hija Yukiko, de 75 años, relató que “no podían creerlo”. Para recuperar su forma física, Akuzawa se levantaba temprano y caminaba una hora diaria, además de mantener su costumbre de escalar montañas semanalmente.
Centenario japonés de 102 años hace historia al escalar el monte Fuji
El ascenso comenzó el 3 de agosto a las 8:40 a. m. por la ruta Yoshida, considerada la más fácil de las cuatro que llevan a la cima, aunque exige resistencia. Dividió la subida en tres días y pasó dos noches en refugios de montaña. En el tramo final, la altitud, los cambios de presión y los fuertes vientos casi lo obligaron a abandonar, pero continuó acompañado por un equipo de apoyo, incluyendo a su nieta enfermera. A las 11:00 a. m. del 5 de agosto, Kokichi alcanzó la cima y firmó el libro de visitas del Santuario Fujisan Sengen. “Fue duro y la sensación fue distinta a la última vez que lo escalé. Estoy asombrado de haber llegado”, confesó.
Akuzawa, además de montañista, es ganadero jubilado, voluntario en un centro de atención a personas mayores y maestro de pintura. Su logro fue reconocido por el Libro Guinness de los Récords, y a pesar de su hazaña, aseguró que no intentará repetirla. Su historia es un ejemplo de vitalidad, disciplina y humildad.
