Valencia, 13 de agosto de 2026-. Cáritas Venezuela recomendó evitar refugios improvisados luego del doble terremoto por no cumplir con protocolos que garanticen la seguridad.
Susana Raffalli, asesora de Cáritas Venezuela, instó a la sociedad civil a no habilitar albergues por cuenta propia. Señaló que estas estructuras requieren protocolos rigurosos de seguridad para proteger a los damnificados.
Atender esta alerta por refugios improvisados resulta indispensable para evitar mayores riesgos ante las réplicas sísmicas. Los espacios seguros deben contar con supervisión estatal y apoyo de agencias especializadas de la ONU.
Cáritas Venezuela recomendó evitar refugios improvisados luego del doble terremoto por no cumplir con protocolos que garanticen la seguridad
Cualquier refugio oficial debe superar inspecciones estructurales exhaustivas antes de recibir a las familias afectadas. Asimismo, necesita garantizar el suministro constante de agua potable, alimentos y atención médica prioritaria.
Especialistas enfatizaron que la alerta por refugios improvisados busca prevenir condiciones insalubres y garantizar privacidad básica. Los recintos deben ofrecer áreas diferenciadas para el descanso, asistencia psicológica y asesoría legal gratuita.
La planificación logística previene situaciones de vulnerabilidad extrema en medio de la actual emergencia nacional. Las casas de abrigo gestionadas por congregaciones religiosas también cumplen con estos estándares de protección.
Medidas estrictas de seguridad para la protección infantil
La atención dirigida a los niños exige protocolos rigurosos de identificación mediante pulseras y documentos personales. Especialistas recalcaron la importancia de impedir que los menores acudan solos a los sanitarios.
Atender esta alerta por refugios improvisados protege a la infancia contra riesgos graves como la trata de personas. Está prohibido publicar fotografías o ubicaciones exactas de niños albergados, especialmente si perdieron a sus padres.
Garantizar entornos seguros previene la separación familiar y salvaguarda los derechos fundamentales de los más vulnerables. Las instituciones humanitarias continúan supervisando los albergues habilitados en las zonas afectadas.
