Valencia, 4 de noviembre de 2025-. Buhoneros buscan mantener sus espacios de La Hoyada. José, comerciante informal, recorre las calles de La Hoyada mostrando carteras y bolsos a transeúntes.
Evita a funcionarios de la Alcaldía y la policía, montando su puesto improvisado en cuestión de minutos.
Explica que trabaja de manera ambulante para evitar multas de $30 a $40 y decomisos de mercancía.
Desde agosto, tras los operativos en la plaza Francisco Narváez, los vendedores enfrentan restricciones para establecerse de forma fija.
Sin embargo, la necesidad económica obliga a muchos a regresar, pese a la prohibición municipal.
Buhoneros buscan mantener sus espacios de La Hoyada
Los buhoneros denuncian falta de soluciones por parte de la Alcaldía de Libertador y reclaman espacios legales.
Adultos mayores y personas con discapacidad aseguran sentirse en estado de indefensión tras los desalojos.
Según Ecoanalítica, Venezuela registra 70 % de informalidad laboral, muy por encima del promedio regional de 50 %.
Josymar, buhonero desde hace diez años, asegura que gana entre $70 y $100 diarios pese a los operativos.
Montar y recoger su tarantín improvisado se ha convertido en rutina para evadir la acción de las autoridades.
Fracaso histórico de los desalojos
Intentos de regulación y desalojos en Caracas se remontan al 2007, con poca efectividad a largo plazo.
El marco regulatorio de 2024 buscó ordenar la economía en espacios públicos, pero los vendedores regresan a las calles.
Catia evidencia el colapso del espacio público, con aceras saturadas y dificultades de movilidad para peatones.
