Valencia, 2 de octubre de 2026-. Brasil y el IICA buscan acelerar la transferencia de tecnología, mejorar la productividad y reducir la dependencia de importaciones alimentarias ante los desafíos climáticos y geopolíticos de la región.
En el marco de la Semana de la Agricultura del Caribe que se celebra en Jamaica, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) informó este viernes que Brasil busca afianzar la cooperación agrícola con los países caribeños en áreas clave como la productividad, la ciencia y la innovación.
El eje central de esta estrategia es el ‘Hub de Agricultura Sostenible de las Américas’, cuya creación fue acordada recientemente entre los ministerios de Agricultura de Brasil y Guyana, junto con el propio IICA.
Este centro regional funcionará en territorio guyanés como una plataforma técnica para la transferencia de tecnología y la innovación en sistemas agrícolas tropicales, con el respaldo de especialistas de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA).
Brasil y el IICA buscan acelerar la transferencia de tecnología, mejorar la productividad y reducir la dependencia de importaciones alimentarias ante los desafíos climáticos y geopolíticos de la región
El viceministro de Agricultura y Ganadería de Brasil, Cleber Soares, detalló que los programas de cooperación abarcan el mejoramiento genético para la producción lechera, la optimización en la productividad del café, la provisión de maquinaria agrícola, el desarrollo de nuevas variedades en cultivos de soja, maíz y arroz, y el fortalecimiento de la capacidad en la producción de bioinsumos.
Por su parte, el director general del IICA, Muhammad Ibrahim, subrayó que la participación brasileña es indispensable para que el Caribe fortalezca su resiliencia productiva y disminuya su alta dependencia de las importaciones de alimentos.
Las organizaciones advirtieron que los sistemas agroalimentarios de la región enfrentan actualmente una presión multifactorial, impulsada por eventos meteorológicos extremos, tensiones geopolíticas, la complejidad del comercio internacional, el encarecimiento de fertilizantes y energía, así como la reaparición de plagas y enfermedades que amenazan la sanidad animal y vegetal.
