Valencia, 6 de agosto de 2025-. Barbero venezolano contó su experiencia en el Cecot tras ser deportado de EEUU. Francisco Javier García Cacique, de 24 años, regresó a Venezuela luego de vivir una experiencia extrema en el Cecot, en El Salvador.
Estuvo detenido por casi cuatro meses sin pruebas ni antecedentes penales. Lo vincularon con el Tren de Aragua por sus tatuajes y lugar de origen.
El joven barbero emigró a Estados Unidos para apoyar económicamente a su familia. Fue detenido al acudir a una cita con migración.
Según su relato, las autoridades lo interrogaron, revisaron sus tatuajes y, sin explicaciones claras, fue trasladado a El Salvador.
“Nos montaron en un avión con guardias que no eran venezolanos. Nunca nos dijeron a dónde íbamos”, recuerda Francisco.
Barbero venezolano contó su experiencia en el Cecot tras ser deportado de EEUU
Francisco relata su paso por Cecot como una etapa marcada por maltratos físicos y psicológicos desde el primer día.
Al llegar, los obligaron a raparse. Vieron cómo golpeaban a otros presos y, en su caso, recibió golpes y patadas.
“Nos daban agua de la ducha para beber. Hacíamos nuestras necesidades frente a los custodios”, contó.
En ocasiones fue encerrado en “la isla”, una celda oscura y sin luz solar, por cortar el cabello a otros detenidos.
La alimentación consistía en arroz, granos duros y ocasionalmente pollo. Cuando recibían visitas de autoridades, mejoraba brevemente el trato.
Durante los dos primeros meses, intentaron resistir con huelgas de hambre y motines, como respuesta a las constantes agresiones.
“No sabíamos nada del exterior. Era como un secuestro. Vivíamos una guerra diaria con los custodios”, señaló.


La Cruz Roja marcó el inicio del regreso
Una visita de la Cruz Roja cambió su destino. Fue el único de su celda identificado, gracias a denuncias de su madre.
“Nos dijeron que nuestras familias preguntaban por nosotros. Fue allí cuando contamos todo lo que vivíamos”, explicó.
El 18 de julio, 252 venezolanos fueron repatriados a través de un acuerdo. Su familia lo recibió al bajar del avión.
Francisco relata su paso por Cecot como una experiencia que dejó heridas profundas. Ahora quiere abrir una barbería y rehacer su vida.
