Valencia, 4 de junio de 2026-. Avanzan en el desarrollo de herramientas para combatir el hantavirus. El reciente brote en un crucero ha puesto nuevamente en alerta a la comunidad científica. Aunque el hantavirus es conocido desde hace décadas, aún no existen tratamientos específicos ni vacunas aprobadas.
Este virus, transmitido por roedores, puede causar cuadros graves. En algunos casos, provoca insuficiencia pulmonar severa. Su baja frecuencia ha limitado la inversión en investigación.
Avanzan en el desarrollo de herramientas para combatir el hantavirus
Avances en tratamiento del hantavirus han surgido gracias a investigaciones recientes en América Latina. Un equipo científico evaluó el uso de un medicamento ya existente.
Se trata del tocilizumab, usado para enfermedades autoinmunes. Este fármaco reduce la inflamación en el organismo. Los resultados iniciales son prometedores.
En un hospital argentino, cuatro de cinco pacientes tratados sobrevivieron. En contraste, cinco pacientes que no recibieron el medicamento fallecieron.
Los expertos advierten que estos datos son preliminares. Sin embargo, consideran que el tratamiento merece más estudios. “Es un avance importante”, señalaron los investigadores.
Impacto del virus y cifras preocupantes
Avances en tratamiento del hantavirus resultan clave ante su alta mortalidad. Aunque los casos son limitados, el riesgo es elevado.
En el brote del crucero, tres de trece pacientes murieron. En Chile, se han registrado 42 casos y 15 fallecimientos este año. En Argentina, hubo 102 casos y 32 muertes desde 2025.
En Estados Unidos, el 35 % de los casos termina en fallecimiento. Estos datos reflejan la gravedad del virus en distintas regiones.
El virus de los Andes es especialmente preocupante. Es el único con capacidad de transmisión entre personas en ciertos casos.
Desafíos para vacunas e investigación
Avances en tratamiento del hantavirus enfrentan obstáculos importantes. La falta de financiamiento limita el desarrollo de vacunas y terapias.
Los investigadores trabajan en anticuerpos derivados de sobrevivientes. También se desarrollan vacunas en fase inicial. Sin embargo, aún no hay soluciones disponibles para el público.
Especialistas señalan que estudiar el virus es complejo. Los brotes son esporádicos y difíciles de predecir. Esto complica la realización de ensayos clínicos.
Además, el cambio climático podría aumentar los contagios. El mayor contacto entre humanos y roedores eleva el riesgo.
Pese a las dificultades, la comunidad científica mantiene sus esfuerzos. Los recientes avances abren una puerta a nuevas opciones terapéuticas.
