Valencia, 17 de diciembre de 2025-. Autoridades venezolanas habrían retenido al equipo periodístico de Chilevisión en la frontera con Colombia por varias horas. Roberto Cox, corresponsal de Chilevisión, relató la experiencia a través de su cuenta de Instagram.
El incidente ocurrió cerca del puente internacional Francisco de Paula Santander, que une Cúcuta con Ureña.
La periodista chileno retenido Venezuela contó que nunca tuvo intención de ingresar sin visa al país.
Autoridades venezolanas habrían retenido al equipo periodístico de Chilevisión en la frontera con Colombia por varias horas
Cox explicó que, por un error en la ruta, llegaron al control fronterizo venezolano.
La Guardia Nacional notó los equipos de prensa y alertó a la DGCIM.
La grabación de un video para informar a sus editores habría motivado la retención.
“Fuimos retenidos durante seis horas por la DGCIM, fue una de las peores experiencias profesionales”, afirmó.
Tras la detención, fueron trasladados a un cuartel y inicialmente pudieron enviar mensajes.
Posteriormente, los militares confiscaron los teléfonos, los pusieron en modo avión y exigieron contraseñas.
Durante casi cinco horas, Cox y su equipo permanecieron incomunicados.
Dos funcionarios revisaron sus conversaciones de WhatsApp y galerías de fotos.
Cada mochila y equipo técnico fue inspeccionado cuidadosamente.
Video y firma forzada
Los periodistas fueron obligados a grabar un video declarando que no habían sido golpeados.
También fueron fotografiados “como presos” y sometidos a interrogatorios sobre sus equipos.
“El silencio de los agentes aumentaba la incertidumbre… deduje que buscaban pruebas de espionaje”, relató Cox.
Al final, tuvieron que firmar un documento de expulsión.
Luego fueron devueltos a territorio colombiano, sin daños físicos, pero bajo tensión constante.
Cox describió las seis horas como “eternas” y afirmó que su libertad pendía de un hilo.
La periodista chileno retenido Venezuela expresó que la experiencia mostró la vulnerabilidad de los reporteros en zonas fronterizas.
“Una delgada línea separa la libertad de una larga estadía en una celda venezolana”, concluyó.
El caso genera preocupación sobre la seguridad de los periodistas que cubren regiones limítrofes sensibles.
