Valencia, 1 de noviembre de 2026-. Autoridades francesas estimaron que unas 320.000 personas participaron el sábado en la tercera jornada consecutiva de grandes protestas.
Las protestas en Francia reunieron a unas 320.000 personas este sábado, durante la tercera jornada consecutiva de movilizaciones contra el aumento del costo de vida, la inflación y el deterioro de los servicios públicos. Los organizadores elevaron la asistencia a cerca de medio millón de participantes.
El Ministerio del Interior informó que la convocatoria también estuvo marcada por el rechazo al encarecimiento del combustible y las dificultades económicas de los hogares.
Las manifestaciones comenzaron a finales de septiembre con movilizaciones estudiantiles, pero posteriormente incorporaron a sindicatos y grupos vinculados al resurgimiento de los «chalecos amarillos».
La asistencia, sin embargo, fue inferior a la de los dos fines de semana anteriores. Las autoridades contabilizaron 410.000 participantes una semana antes y 550.000 durante la jornada del 17 de octubre, que terminó con disturbios y saqueos en varias ciudades.
En París, alrededor de 70.000 personas participaron en la marcha del sábado, según las cifras oficiales.
Autoridades francesas estimaron que unas 320.000 personas participaron el sábado en la tercera jornada consecutiva de grandes protestas
La mayoría de las movilizaciones transcurrió de forma pacífica durante la tarde. Sin embargo, al finalizar las concentraciones se registraron incidentes en distintas ciudades.
En la capital, la Policía antidisturbios intervino para dispersar a pequeños grupos de personas. En Lyon y Toulouse, los agentes utilizaron gases lacrimógenos, mientras que en Marsella hubo incidentes después de protestas no autorizadas.
El Ministerio del Interior aseguró que grupos identificados como «elementos radicales» intentaron separarse de las manifestaciones en Burdeos, Toulouse, Lyon y Marsella para provocar destrozos y saqueos. Las autoridades afirmaron que lograron contenerlos.
También se realizaron controles en estaciones ferroviarias y carreteras. Durante esos procedimientos fueron interceptadas personas que transportaban objetos que podían utilizarse como armas.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, defendió la actuación policial y aseguró que los agentes se enfrentaron a «un alto grado de violencia».
La tensión continuó durante la noche, coincidiendo con las celebraciones de Halloween. Nuñez advirtió sobre posibles nuevos episodios y anunció que las fuerzas de seguridad responderían con firmeza ante quienes buscaran enfrentamientos.
El malestar comenzó en las universidades y se extendió a otros sectores
Las protestas cobraron fuerza a finales de septiembre, en paralelo a las negociaciones del Gobierno en minoría de Emmanuel Macron sobre el presupuesto para 2027.
Los primeros reclamos estuvieron encabezados por estudiantes que denunciaban el deterioro de los centros educativos, el hacinamiento en las aulas y las dificultades para acceder a la universidad.
Posteriormente, las movilizaciones incorporaron demandas relacionadas con el costo de la vida y los servicios públicos. Los sindicatos y otros sectores se sumaron a las convocatorias ante el encarecimiento del combustible y la inflación.
Las promesas gubernamentales para reformar la educación y aliviar los costos energéticos no han conseguido detener las manifestaciones.
El conflicto social coincide con dificultades económicas para Francia. La agencia Fitch revisó a la baja la perspectiva de la deuda del país hasta «negativa», en medio de las preocupaciones por el déficit y un endeudamiento cercano al 120 % del producto interno bruto.
Además, los datos publicados el viernes indicaron que la economía francesa se contrajo durante el tercer trimestre.
Comercios calculan pérdidas superiores a 1.000 millones de euros
Los tres fines de semana de protestas y disturbios también han provocado importantes daños económicos.
La Cámara de Comercio estima que las pérdidas de los establecimientos superan los 1.000 millones de euros. Otras estimaciones duplican esa cantidad al incluir daños no asegurados y pérdidas de ingresos.
En las principales zonas comerciales de París, numerosos establecimientos mantienen escaparates protegidos con tablones y rejas de seguridad tras los incidentes anteriores.
Entre los negocios afectados figuran tiendas de marcas de lujo como Hermès, Louis Vuitton y Burberry.
La crisis también tiene repercusiones políticas. Los disturbios han dado impulso a la extrema derecha de Marine Le Pen, mientras las fuerzas centristas vinculadas al entorno de Macron afrontan divisiones de cara a las próximas elecciones presidenciales.
Las protestas juveniles también llegan a Alemania
Las movilizaciones francesas han servido de referencia para protestas juveniles en otros países europeos, entre ellos Alemania e Italia.
En territorio alemán, decenas de miles de personas salieron a las calles de numerosas ciudades bajo la convocatoria del grupo «Gen Z regelt!», cuyo nombre puede traducirse como «La Generación Z toma el mando».
Los manifestantes reclamaron mejoras educativas y medidas frente al aumento del costo de la vida.
Las concentraciones transcurrieron mayoritariamente en calma durante el día. Sin embargo, la Policía desplegó miles de agentes ante el temor de que grupos violentos provocaran disturbios al finalizar las marchas.
