Valencia, 9 de julio de 2025-. Así impacta América Latina el nuevo impuesto a las remesas aprobado en Estados Unidos. El país norteamericano aprobó una tasa del 1%. Se aplicará a los envíos de dinero en efectivo. Esto entrará en vigor en enero de 2026.
Para centenares de miles de familias, estas remesas son vitales. Significan el pan de cada día. Ocho de cada diez migrantes latinoamericanos las envían. Cubren comida, vivienda y transporte. También gastos médicos o educación. El principal origen de remesas en Latinoamérica es EE. UU. En 2024, sumaron unos 160.000 millones de dólares.
El nuevo impuesto del 1% se aplicará solo en efectivo. Por cada 1.000 dólares, 10 irán al impuesto. Los migrantes tendrán que trabajar más. Los expertos advierten sobre el impacto. Sin embargo, un 1% no causaría problemas macroeconómicos. No para los países más dependientes. El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua dependen mucho. Casi una cuarta parte de su PIB viene de remesas.
Así impacta América Latina el nuevo impuesto a las remesas aprobado en Estados Unidos
«Ya no representa ningún tipo de riesgo macroeconómico», explicó Mario Campa. Es experto de la Universidad de Columbia. «Lo que sí es que reduce un poco la cantidad de los envíos». Este impacto lo absorberá el remitente o el receptor.
Un análisis del Centro para el Desarrollo Global (CDG) difiere. Advierte un «impacto significativo» en las remesas mundiales. Esto incluiría a varios países latinoamericanos.
Expertos de BBC Mundo señalan opciones para evitar el impuesto. Incluso para indocumentados con poco acceso al sistema formal. «Pueden hablarle a un amigo que sea ciudadano», dice Ricardo Barrientos.
Es director del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI). «Esta gente le va a pedir favor a otras personas». Esto podría encarecer los envíos. «Pero si se mantienen trabajando, habrá remesas». Podría haber una baja, pero no una caída catastrófica.
México es el principal destino de remesas en la región. Recibió unos 65.000 millones de dólares el año pasado. El 96% provino de EE. UU. Sin embargo, como porcentaje del PIB (3,2%), no es tan importante. Comparado con cuatro países centroamericanos, la dependencia es menor.
Opciones y desafíos
Según cifras de 2024, Nicaragua depende 27,6%. Honduras 25,9%. El Salvador 23,5%. Guatemala 19,5%. Son los países con mayor dependencia del PIB. Tres cuartas partes de sus remesas vienen de EE. UU.
Los países sudamericanos reciben menos del 5% de su PIB. Sus remesas se dividen entre Europa y EE. UU. Así, el impacto del impuesto es menor para ellos.
Los cálculos del CDG muestran pérdidas netas. México perdería más de 1.500 millones de dólares al año. Guatemala unos 415 millones. El Salvador casi 200 millones. Honduras 175 millones. República Dominicana, 234 millones.
En Sudamérica, Colombia es el que más remesas recibe. Unos 11.830 millones en 2024. La mitad viene de EE. UU. Podría reducirse en 66 millones de dólares. Según Fedesarrollo.
Opciones y desafíos
Pero Mario Campa cree que en México la pérdida sería menor. «Unos 600 millones», estima. Por evasión, elusión y transferencias digitales. La legislación aplica el impuesto solo a pagos en efectivo. Los envíos por internet, banco o apps no tendrán costo extra.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, coincidió. Las transferencias mexicanas no tendrían el 1% de cargo. Casi el 100% son electrónicas, según Banxico. En Guatemala, el banco central estimó una reducción de 225 millones de dólares.
Barrientos explicó la importancia de remesas en Guatemala. Superan incluso el presupuesto gubernamental. «Son más grandes que todos los impuestos». También que el gasto en infraestructura o social. «Es el factor que mantiene el saldo de la cuenta corriente», afirmó.
El 1% de impuesto no generaría problemas macroeconómicos. No para Guatemala ni otros países centroamericanos. «Los migrantes son los verdaderos héroes nacionales», agregó. «Van a encontrar la forma allá». El impuesto es una dificultad más a superar.
Los expertos ya señalaban opciones para evitar el impuesto. Desde el 5% inicial hasta el 1% final. Ahora se usan más transferencias electrónicas y aplicaciones. Esto evitará el impuesto del 1%.
Quienes no tienen acceso al sistema formal pueden pedir ayuda. Familiares y amigos pueden hacer las transferencias. También usar tarjetas prepago o criptomonedas. Al final, los migrantes están dispuestos a costearlo. «Si de las remesas depende la vida de mi madre, pues por supuesto que los voy a pagar», dijo Barrientos.
Las comisiones de las empresas de remesas pueden ser mayores al 1%. Incluso el tipo de cambio ofrecido. El CDG sugiere posible elusión del impuesto. Pero también una desincentivación del envío de remesas en 1,6%. Este nuevo impuesto remesas en EE. UU. presenta desafíos, pero los migrantes buscan alternativas.
