Apagones frenan 140 horas de producción al mes en Carabobo mientras Capemiac alerta sobre el colapso industrial, trabas con el gasoil e impuestos municipales. La Cámara de Pequeños-Medianos Industriales y Artesanos del Estado Carabobo (Capemiac) denunció este jueves 8 de octubre de 2026 que las constantes interrupciones del servicio eléctrico provocan la pérdida de 140 horas laborales al mes en la entidad.
La dirigencia empresarial precisó que los cortes de energía promedian unas siete horas cada día, afectando casi la totalidad de las jornadas de trabajo formales y reduciendo a mínimos históricos los niveles de manufactura.
Jornadas paralizadas, racionamientos severos y el cuello de botella del combustible
La presidenta del organismo empresarial, María Auxiliadora Dávila, ofreció un minucioso balance numérico sobre las horas efectivas de producción que pierden las empresas en territorio carabobeño.
La representante gremial explicó el severo impacto matemático que los apagones generan sobre la actividad manufacturera:
«En 8 horas laborales, a la semana son 35 horas. Son 140 horas mensuales sin producir».
En tal sentido, la portavoz gremial advirtió que la contingencia energética adquiere ribetes todavía más dramáticos en zonas fabriles puntuales:
- Ciertos circuitos industriales soportan suspensiones eléctricas continuas que oscilan entre 8 y hasta 14 horas diarias.
- Las compañías enfrentan una imposibilidad técnica para sostener los ciclos completos mediante autogeneración con plantas auxiliares.
- Las severas trabas para adquirir el combustible necesario impiden operar los motogeneradores de manera ininterrumpida.
- La representante gremial sentenció con crudeza: «No puede haber industria próspera si no hay energía».
A este respecto, Dávila remarcó que las empresas carecen del margen financiero necesario para asumir los costos de los carburantes en el mercado irregular.
Aunado a esto, los afiliados a la cámara empresarial expresaron su preocupación por el deterioro mecánico de la maquinaria pesada debido a los bajones y fluctuaciones continuas.
Asimismo, los pequeños talleres artesanales reportan la pérdida de materias primas sensibles que requieren refrigeración o calor constante en sus procesos.
Deterioro de la salud mental y asfixia por tributos municipales
El impacto psicológico sobre la masa trabajadora
Por otra parte, la líder gremial dedicó un apartado especial a las condiciones humanas en las que opera la fuerza laboral.
Dávila puntualizó que las empresas y las instituciones públicas deben priorizar la atención en materia de salud mental para los trabajadores:
Las persistentes deficiencias en el suministro eléctrico dentro de sus puestos de trabajo y en sus propios hogares trastocan las actividades cotidianas, el descanso nocturno y la estabilidad emocional de los obreros.
En consecuencia, el ausentismo laboral y el agotamiento físico aumentan de manera exponencial en los parques industriales de Valencia y municipios vecinos.
De igual manera, los supervisores de planta intentan adecuar los turnos de producción a los horarios impredecibles del flujo eléctrico para resguardar el bienestar del personal.
La presión de los impuestos locales sobre las finanzas fabriles
Por añadidura, la vocera de Capemiac sumó otra grave distorsión financiera durante su intervención en el circuito radial Unión Radio.
Dávila denunció que la alta carga tributaria que imponen las alcaldías socava profundamente la solvencia de las pequeñas y medianas industrias:
La dirigente instó a los entes municipales y a las autoridades regionales a concertar mesas de diálogo para concertar soluciones fiscales viables y sostenibles.
Por otro lado, los directivos de las fábricas carabobeñas insisten en que los cobros impositivos desmedidos no guardan correlación con la precaria calidad de los servicios básicos que reciben en las zonas industriales.
De modo que la combinación entre apagones prolongados, escasez de gasoil y altas tarifas impositivas configura un entorno desafiante para la supervivencia fabril.
Con información de Banca y Negocios
