Valencia, 2 de agosto de 2025-. Apagones en Cuba afectan al 47% de la población. La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) informó este sábado que el 47% del territorio cubano sufrirá apagones simultáneos en la tarde-noche.
Ese horario concentra el mayor consumo doméstico de electricidad, especialmente por el uso de ventiladores y aires acondicionados.
La demanda estimada para esta jornada es de 3.700 megavatios (MW), mientras que la capacidad de generación apenas alcanza 2.022 MW.
Esto representa un déficit de 1.674 MW, y una afectación de 1.744 MW, según los cálculos oficiales.
La cifra real podría ser mayor, ya que el pronóstico suele ser superado por la situación en terreno.
Apagones en Cuba afectan al 47% de la población
Los apagones en Cuba afectan al 47% de los hogares principalmente por el mal estado del sistema eléctrico y la falta de combustible.
Cinco de las 20 unidades termoeléctricas están fuera de servicio por fallas o mantenimiento.
Además, 75 centrales de generación distribuida —que funcionan con diésel o fueloil— están paralizadas por falta de combustible.
La escasez de divisas para importar energía agrava la crisis. Según el gobierno, esto se debe al impacto de las sanciones estadounidenses.
Las centrales térmicas cubanas arrastran décadas de explotación sin inversiones suficientes en renovación o mantenimiento.
Consecuencias sociales y económicas
En ciudades del oriente como Santiago de Cuba y Holguín, los cortes superan las 20 horas diarias.
En La Habana, la población enfrenta apagones de hasta 16 horas al día, lo que ha generado mayor tensión social.
Los apagones en Cuba afectan al 47% de los hogares, en medio de una situación que expertos califican como una crisis energética estructural.
Algunos cálculos independientes estiman que el país necesita entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para recuperar su red eléctrica.
La crisis ha estado vinculada a protestas sociales, como las manifestaciones de julio de 2021, en las que miles exigieron mejoras en los servicios.
Mientras tanto, el malestar aumenta y las interrupciones se vuelven parte de la rutina diaria de millones de cubanos.
