Valencia, 31 de marzo de 2026-. Alto funcionario de Bruselas aconsejó a los europeos a trabajar desde casa y conducir menos. El jefe de Energía de la Comisión, Dan Jørgensen, afirmó que el continente enfrenta una “situación muy grave”. Recordó que no existe un final claro mientras continúe el conflicto en el Golfo.
“Aunque mañana llegue la paz, no volveremos a la normalidad pronto”, señaló tras una reunión extraordinaria de ministros. El encuentro reunió a los 27 responsables de energía para evaluar el impacto del alza de precios.
La crisis energética en Europa se ha intensificado desde los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Los precios del petróleo y el gas han aumentado hasta un 70 % en pocas semanas.
Alto funcionario de Bruselas aconsejó a los europeos a trabajar desde casa y conducir menos
Jørgensen pidió a los ciudadanos disminuir el uso del automóvil y evitar vuelos innecesarios. Confirmó que Bruselas quiere que los europeos viajen menos para reducir la demanda de combustibles.
Instó a seguir las recomendaciones de la Agencia Internacional de Energía. Entre ellas mencionó trabajar desde casa, bajar los límites de velocidad y fomentar el transporte público.
La crisis energética en Europa también llevó a promover el uso compartido del coche y prácticas de conducción eficientes. El objetivo es disminuir el consumo de diésel y, especialmente, de combustible para aviones.
A largo plazo, Jørgensen pidió acelerar la construcción de energías renovables. Aseguró que este es el momento para avanzar hacia una verdadera independencia energética.
Reunión sin acuerdos concretos
Las conversaciones entre los ministros concluyeron sin medidas inmediatas. Sin embargo, la Comisión anunció que presentará un paquete de acciones en los próximos días.
Según fuentes presentes en la reunión, se discutió la posibilidad de ayuda estatal. También se evaluó el aumento de energías renovables y el papel de la energía nuclear.
La crisis energética en Europa podría superar la magnitud de la crisis del petróleo de los años setenta. Expertos advierten que sus efectos económicos podrían ser comparables a los de la pandemia.
Una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado permanece retenida en el Golfo Pérsico. La situación mantiene en alerta a los gobiernos europeos mientras buscan coordinar respuestas comunes.
