‘Alligator Alcatraz’ ya tiene su mercadería oficial. El nuevo centro de detención migratoria ‘Alligator Alcatraz’, ubicado en una zona natural de los Everglades en Florida (EE.UU.), ha generado controversia desde su apertura hace dos semanas, especialmente por el auge del turismo y la venta de mercancía relacionada.
Turistas han aprovechado para tomarse fotografías bajo el letrero oficial del centro, situado en un aeropuerto abandonado rodeado de caimanes, pitones, panteras y pantanos. Entre ellos estuvo el congresista estatal republicano Adam Botana, quien visitó el lugar y destacó en redes sociales las condiciones del centro, señalando que es “limpio, fresco” y con “gran atención médica”.
La polémica se intensifica con la venta en la tienda virtual del Partido Republicano de Florida, que ofrece camisetas, gorras y enfriadores con la leyenda ‘Alligator Alcatraz’ y motivos de cocodrilos. El Comité Nacional Republicano del Congreso promocionó estas prendas como “edición limitada”, vinculándolas al presidente Donald Trump y su política de “llenar ‘Alligator Alcatraz’ con ilegales criminales”.
‘Alligator Alcatraz’ ya tiene su mercadería oficial
En contraste, organizaciones defensoras de migrantes y legisladores demócratas han criticado el uso político del centro, calificándolo como un “campo de internamiento” y un “espectáculo político”. Denuncian condiciones precarias en las jaulas, con hasta 30 personas hacinadas, sin acceso adecuado a higiene y expuestas a temperaturas cercanas a los 30 grados Celsius.
Maxwell Alejandro Frost, representante federal demócrata de Orlando, expresó su rechazo al afirmar que “los floridanos deberían estar avergonzados de que el dinero de nuestros impuestos se use para este espectáculo”.
Asimismo, el Partido Demócrata ha exigido la publicación de todos los contratos relacionados con la construcción del centro, que tuvo un costo estimado en 450 millones de dólares, acusando al gobernador Ron DeSantis de favorecer a sus donantes políticos en las adjudicaciones.
Por su parte, los gobiernos de Donald Trump y Florida defienden el centro, con capacidad proyectada para hasta 5.000 migrantes, como una herramienta para apoyar las deportaciones masivas realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
