«Yo espero que el diálogo siga siendo un espacio para la participación política»: Delcy Rodríguez tras el regreso de María Corina Machado. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, eludió confirmar este lunes 26 de octubre de 2026 si María Corina Machado participará en las mesas de negociación que adelantan delegados del Ejecutivo y representantes de la Asamblea Nacional electa en 2015.
La mandataria encargada encaró la interrogante formulada por la prensa apenas un día después del regreso formal de la dirigente a suelo venezolano, instante que desató intensos debates sobre el rol que asumirá en el tablero institucional.
Pese a evadir la mención nominal de la abanderada liberal, Rodríguez manifestó que aspira a preservar escenarios de deliberación donde el Estado garantice que «todas las voces» tengan cabida.
La seriedad del proceso negociador y la presencia de Dinorah Figuera
La jefa de Estado en funciones respondió de forma tajante al periodista que cuestionó la eventual adhesión de Machado a los encuentros bilaterales.
La mandataria fijó su postura enfatizando las exigencias técnicas del mecanismo de entendimiento: «El proceso de diálogo que se adelanta en Venezuela es algo muy serio».
Rodríguez argumentó con firmeza que abordar los desequilibrios estructurales de la nación demanda «mucha experiencia» y «mucho conocimiento» por parte de los actores convocados.
Asimismo, la gobernante recordó que en días recientes sostuvo una reunión oficial en el Palacio de Miraflores con Dinorah Figuera, vocera de la directiva legislativa de 2015.
La mandataria ensalzó además el desempeño de Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, como una de las piezas clave en la conducción de las conversaciones.
En tal sentido, las comisiones de trabajo completaron hasta el momento tres jornadas consecutivas enfocadas en consensuar reformas al ordenamiento político y al sistema judicial.
A este respecto, diversas fuentes gubernamentales señalan que las partes evalúan mecanismos para rescatar los bienes y recursos soberanos retenidos en jurisdicciones foráneas.
Aunado a esto, la jefa del Ejecutivo recalcó el espíritu que orienta cada una de las sesiones de trabajo: «Busca hacer un diálogo constructivo».
El rechazo a las sanciones externas y los límites del personalismo
Las exigencias de rectificación y la convivencia democrática
Por otra parte, la funcionaria aprovechó los micrófonos para dirigir duros cuestionamientos hacia los sectores de oposición que alentaron medidas coercitivas unilaterales contra el país.
La dignataria ratificó su interés en sostener los canales de deliberación, expresando textualmente: «Yo espero que el diálogo siga siendo un espacio para la participación política».
No obstante, Rodríguez demandó un examen de conciencia a quienes respaldaron bloqueos económicos en etapas anteriores: «Que quienes le han hecho daño a Venezuela, que quienes pidieron sanciones, agresiones externas, tengan algo de remordimiento, arrepentimiento, y sirva el espacio, tanto del diálogo como del programa de convivencia democrática y paz, para que todas las voces se puedan escuchar».
Dichas reflexiones procuran trazar una línea divisoria entre los dirigentes que favorecen la vía electoral y quienes recurrieron a presiones diplomáticas extranjeras.
En consecuencia, los voceros del oficialismo condicionan la legitimidad de los interlocutores al abandono definitivo de posturas de confrontación externa.
De igual manera, los delegados de la administración interina defienden el programa de paz como la única herramienta viable para dirimir las divergencias institucionales.
La primacía de la República sobre las figuras individuales
Por añadidura, la presidenta encargada subrayó que el destino republicano trasciende cualquier protagonismo individual en esta etapa de reacomodo de fuerzas.
Rodríguez remarcó la necesidad de mirar más allá de los liderazgos particulares para edificar transformaciones duraderas: «Este país es mucho más grande que cualquier persona, o que dos o que tres personas».
Dicho postulado resume la reticencia del Ejecutivo a supeditar las dinámicas de la transición política al retorno de figuras con amplia notoriedad mediática.
Por otro lado, los analistas capitalinos aguardan el pronunciamiento que ofrecerán las delegaciones opositoras para conocer si respaldan formalmente la incorporación de Machado al esquema de negociación.
De modo que la cautela oficial ante el arribo de la dirigente, el balance de las tres rondas de diálogo, las exigencias de arrepentimiento y la insistencia en mantener abiertos los canales de deliberación marcan el pulso político del país.
Con información de Alberto News
