Celso Fantinel solicita devolver la rentabilidad al campo y advierte que apenas uno de cada diez agricultores puede renovar su maquinaria. El tesorero de Fedecámaras y expresidente de Fedeagro, Celso Fantinel, demandó este jueves 15 de octubre de 2026 a las autoridades del Estado «darle rentabilidad al campo» frente al complejo entorno de la economía venezolana.
El dirigente gremial intervino en el espacio radial A Tiempo, transmitido por Unión Radio, donde recalcó que los trabajadores de la tierra agotaron sus reservas y no pueden continuar asumiendo los costos operativos de los alimentos.
Dicha advertencia resalta que apenas un reducido 10% de los agricultores nacionales dispone de músculo monetario para comprar repuestos y tecnología foránea por cuenta propia.
Capacidad mermada, maquinaria foránea y subsidios al anaquel
El vocero empresarial detalló los tropiezos que padecen las fincas para sostener los ciclos de cultivo:
- Celso Fantinel fijó una postura tajante sobre los precios: «Ante todos estos problemas macroeconómicos nosotros ya no podemos estar subsidiando el anaquel».
- El líder gremial planteó alianzas directas para frenar el desgaste técnico: «Creo que hay que hacer planes de contingencias, planes de ayuda, importar maquinaria gobierno a gobierno porque ya la capacidad del productor está muy mermada».
- La dirigencia calcula que únicamente el 10% del campesinado venezolano reúne recursos suficientes para costear tractores y cosechadoras modernas.
- La cosecha nacional abastece en estos momentos el 62% de la soberanía alimentaria del país, complementando el resto con compras en el exterior.
- El balance consolidado al cierre de 2025 arrojó una producción de seis millones 200 mil toneladas en campos locales, frente a tres millones de toneladas importadas para satisfacer la demanda.
En tal sentido, las asociaciones de productores exigen créditos blandos para reponer los motores desgastados antes de iniciar el siguiente ciclo de siembra.
A este respecto, diversos expertos agrarios explican que la falta de maquinaria pesada retrasa la preparación de las tierras y merma el rendimiento por hectárea.
Aunado a esto, los transportistas de carga pesada alertan sobre las trabas logísticas para trasladar las cosechas desde los estados llaneros hasta los mercados centrales.
Asimismo, los gremios del sector privado solicitan reuniones técnicas con las carteras ministeriales para definir incentivos que devuelvan el atractivo a la inversión rural.
Déficit de calorías y balance de maíz, arroz y caña de azúcar
Abastecimiento comercial frente a la dieta real del ciudadano
Por otra parte, Fantinel contrastó los volúmenes de comida en venta con la nutrición efectiva de los hogares.
El expresidente de Fedeagro explicó que la combinación de rubros cosechados y compras foráneas arroja un abastecimiento en anaqueles superior al 95%.
El dirigente matizó esa aparente abundancia advirtiendo que los ingresos salariales impiden a la ciudadanía alcanzar el nivel mínimo de 2.500 calorías diarias.
Dicha ingesta ideal exige que cada habitante consuma más de un kilo y medio de alimentos al día para rendir en sus labores.
El cultivo de maíz nacional apenas garantiza un 33% de los requerimientos de la seguridad alimentaria en el territorio.
Los rubros de arroz y caña de azúcar exhiben mejor comportamiento, cubriendo el 68% y el 65% de la demanda interna respectivamente.
En consecuencia, los economistas agrícolas urgen elevar la siembra de cereales básicos para disminuir la dependencia de las divisas en puertos extranjeros.
De igual manera, las industrias procesadoras de granos buscan acuerdos de suministro directo con las asociaciones para estabilizar los inventarios de harina precocida.
Tareas prioritarias para blindar el campo
Por añadidura, el análisis de Fedecámaras remarca que la recuperación nacional pasa por devolverle el vigor a las zonas rurales.
Los agropecuarios demandan combustible regular y fertilizantes a precios razonables para abaratar los costos finales de cada kilo cosechado.
Dicha estabilidad permitirá a las familias del interior conservar sus puestos de trabajo y garantizar comida fresca en las principales urbes del país.
Por otro lado, los organismos financieros revisan las carteras crediticias para evaluar si abrirán líneas de financiamiento a mediano plazo para el agro.
De modo que el reclamo por rentabilidad, el 10% con acceso a maquinaria, el aporte de 6,2 millones de toneladas y la brecha calórica marcan el debate productivo.
Con información de Unión Radio
