Valencia, 14 de octubre de 2026-. El primer vuelo con migrantes de terceros países llegó este martes a Jamaica procedente de Estados Unidos, marcando el inicio operativo de un polémico acuerdo bilateral de tránsito temporal.
La medida forma parte de las políticas migratorias de la administración de Donald Trump, según informó la agencia de noticias AP.
Los veintidós migrantes deportados, todos adultos y entre ellos siete mujeres, fueron procesados de manera rápida en el Aeropuerto Internacional Norman Manley de Kingston. Posteriormente, el grupo fue trasladado en autobús bajo escolta policial hacia una ubicación no revelada por las autoridades locales.
Detalles del memorando y restricciones operativas
La llegada de la aeronave concreta la aplicación del memorando de entendimiento bilateral firmado en junio de este año. En virtud del convenio, los ciudadanos no jamaicanos permanecerán temporalmente en la isla caribeña antes de ser trasladados a sus países de origen o a otros destinos finales.
Aunque los manifiestos oficiales de pasajeros permanecieron bajo estricta reserva, fuentes locales indicaron que el grupo inicial estuvo integrado principalmente por ciudadanos sudamericanos. Las autoridades confirmaron que el programa limitará las llegadas a un máximo de veinticinco personas cada dos semanas.
Garantías oficiales y gestión logística de la OIM
El Ministerio de Seguridad Nacional y el Ministerio de Relaciones Exteriores emitieron un comunicado conjunto para tranquilizar a la ciudadanía.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) asumirá la gestión logística y el alojamiento mediante el programa de Retorno Voluntario Asistido. Las autoridades reiteraron que el proceso se ejecuta cumpliendo los estándares internacionales de seguridad y transparencia.
Fricción política y críticas de la oposición
Pese a las garantías oficiales, la implementación del pacto ha provocado tensiones políticas internas en Kingston. Líderes de la oposición y voceros sociales denunciaron que el acuerdo se negoció de forma secreta y sin la debida aprobación del Parlamento jamaicano.
Por su parte, la ministra de Relaciones Exteriores, Kamina Johnson Smith, defendió la negociación al asegurar que se buscó proteger los intereses nacionales.
