Caracas tilda de «intromisión inadmisible» la negativa de Uruguay a restablecer lazos diplomáticos con el Gobierno venezolano. El Gobierno de Venezuela rechazó enérgicamente este lunes 12 de octubre de 2026 las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Mario Lubetkin, quien descartó normalizar los vínculos oficiales con Caracas mientras considere ilegítima a la mandataria encargada, Delcy Rodríguez.
El despacho de la Cancillería venezolana catalogó las palabras del funcionario uruguayo como una «intromisión inadmisible» en los asuntos internos y una flagrante vulneración del derecho soberano del pueblo.
Esto ocurre tras una polémica entrevista donde el jefe de la diplomacia uruguaya rememoró la captura de Nicolás Maduro en enero pasado por fuerzas estadounidenses y sostuvo que la actual administración encargada carece de reconocimiento internacional válido.
El veto diplomático de Mario Lubetkin y las declaraciones a Folha de S.Paulo
El ministro uruguayo ratificó la postura inflexible de su gobierno durante una conversación concedida en la ciudad de Nueva York y publicada el sábado por el influyente diario brasileño Folha de S.Paulo:
- Lubetkin reiteró que Montevideo mantendrá congeladas las relaciones diplomáticas que interrumpió formalmente con Venezuela a lo largo del año 2024.
- El canciller uruguayo sostuvo que el panorama institucional caraqueño no experimentó mejorías tras la aprehensión de Nicolás Maduro en una incursión militar de Estados Unidos en enero.
- El jefe diplomático cuestionó de raíz tanto el desarrollo de las votaciones presidenciales de 2024 como el mandato actual que ejerce Delcy Rodríguez en calidad de presidenta encargada.
- «En 2024 hubo elecciones que cuestionamos. De ellas surgió un presidente que ahora, además de todo, está preso en Estados Unidos, y de ese presidente surge una presidenta tan ilegítima como él», aseveró Lubetkin ante el rotativo paulista.
En tal sentido, el diplomático remarcó que su país mantendrá la distancia política respecto a las autoridades que despachan desde el Palacio de Miraflores.
A este respecto, analistas internacionales destacan que Uruguay preserva una de las líneas más críticas del continente frente a las instituciones venezolanas.
Aunado a esto, las cámaras de comercio de ambos países lamentan que las discrepancias ideológicas mantengan cerrados los canales consulares y de intercambio mercantil.
Asimismo, observadores de la región recuerdan que la ruptura de 2024 ocurrió tras la cuestionada proclamación de Maduro para un tercer mandato consecutivo.
La fórmula electoral de Uruguay para reanudar los vínculos
Exigencia de un árbitro judicial imparcial
Por otra parte, el canciller de Uruguay detalló las condiciones obligatorias que su nación exige para sentarse nuevamente a dialogar con Caracas.
Lubetkin puntualizó que la normalización de las legaciones dependerá exclusivamente de la convocatoria a un proceso electoral con garantías transparentes.
Dicha hoja de ruta contempla además que un cuerpo judicial dotado de autonomía e independencia certifique sin sombras el veredicto que expresen los votantes en las urnas.
El titular de exteriores enfatizó que Montevideo aceptará de inmediato a cualquier aspirante que obtenga una victoria transparente y comprobable, sin importar su filiación doctrinaria.
En consecuencia, el Gobierno uruguayo descarta aceptar soluciones intermedias o pactos de cúpulas que eludan una votación fiscalizada internacionalmente.
De igual manera, el funcionario precisó que la validación legal representará el único pasaporte para restablecer el intercambio de embajadores en el futuro.
«Quince minutos después»: la postura de Montevideo
Por añadidura, el canciller uruguayo utilizó un ejemplo directo para ilustrar la determinación con la que actuaría su despacho si el país concreta un cambio verificado:
Mario Lubetkin definió la salida institucional venezolana en términos pragmáticos:
«La solución para Venezuela es muy clara: que haya elecciones, que alguien gane, que un tribunal independiente confirme que María o José ganó y, 15 minutos después, estableceremos relaciones diplomáticas con el legítimo ganador de una elección democrática».
Dicho plazo metafórico sirvió para ratificar que Uruguay no objeta a personas específicas, sino a la falta de mecanismos democráticos que garanticen una alternancia legítima.
Por otro lado, los sectores opositores venezolanos acogieron las declaraciones de Lubetkin como un respaldo contundente a sus reclamos de apertura democrática.
De modo que la posición de Uruguay consolida un cerco diplomático que desafía la estabilidad discursiva del gabinete encabezado por Rodríguez.
La respuesta de Félix Plasencia y la defensa de la soberanía
Félix Plasencia denuncia «visiones vetustas y arrogantes»
En este orden de ideas, el Gobierno venezolano no tardó en responder a los juicios emitidos por su homólogo uruguayo:
El canciller venezolano, Félix Plasencia, empleó su cuenta oficial en la plataforma digital X para fijar una réplica tajante en defensa de la soberanía estatal.
El jefe de la diplomacia nacional arremetió contra los argumentos esgrimidos en Montevideo y rechazó cualquier pretensión tutelar sobre los asuntos venezolanos.
«Venezuela rechaza las visiones vetustas y arrogantes que irrespetan la soberanía y la autodeterminación de los pueblos», sentenció Plasencia en su comunicado virtual.
Aunado a esto, el ministro afirmó enfáticamente que las «declaraciones y posturas de este tenor constituyen una intromisión inadmisible» en el devenir interno de la República.
En tal sentido, el Ejecutivo nacional reivindicó el mandato de Delcy Rodríguez como garante de la continuidad administrativa e institucional del Estado.
A este respecto, diversas representaciones diplomáticas aliadas respaldaron los reclamos venezolanos sobre el principio de no intervención.
El escenario diplomático tras la captura de Nicolás Maduro
Estancamiento y ausencia de distensión entre ambas capitales
Por añadidura, la polémica actual demuestra que el abrupto giro político suscitado en enero pasado no suavizó la animadversión existente entre ambos Estados:
La detención de Nicolás Maduro por un comando estadounidense y la designación posterior de Delcy Rodríguez como mandataria encargada no alteraron la distancia que Montevideo mantiene desde las elecciones de 2024.
Dicha inflexibilidad confirma que las autoridades uruguayas desconfían de la actual estructura de poder y demandan reformas electorales de fondo para descongelar las embajadas.
Caracas, por su parte, acusa a los líderes uruguayos de subordinarse a los intereses hegemónicos de Washington para lesionar la reputación internacional de Venezuela.
Por otro lado, las relaciones consulares de miles de connacionales radicados en territorio uruguayo continúan en un limbo administrativo ante la ausencia de misiones activas.
De modo que la negativa tajante de Lubetkin, las acusaciones de injerencia emitidas por Plasencia y el reclamo de comicios independientes auguran un prolongado distanciamiento bilateral.
Con información de Versión Final
