Canciller de Uruguay cierra la puerta a relaciones diplomáticas con Venezuela bajo el mandato de Delcy Rodríguez: «es tan ilegítima como Maduro”. El ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Mario Lubetkin, aseguró este martes 13 de octubre de 2026 que su país no restablecerá los vínculos diplomáticos con Venezuela ante la permanencia de Delcy Rodríguez en la presidencia.
El máximo jefe de la diplomacia uruguaya fijó la postura oficial durante una entrevista concedida al periódico brasileño Folha de S. Paulo, desmintiendo de forma categórica cualquier acercamiento político con la administración venezolana.
Dicha declaración reafirma la postura principista de Montevideo frente al estatus institucional de la nación caribeña, diferenciando con firmeza la asistencia consular humanitaria del reconocimiento político formal.
Portazo diplomático, la comparación con Maduro y la exigencia de comicios limpios
Al responder a las preguntas sobre un eventual deshielo entre ambas naciones, Lubetkin desestimó por completo que su despacho evalúe normalizar la interlocución con el gobierno venezolano.
Los puntos medulares expresados por el canciller uruguayo durante la entrevista resumen los siguientes argumentos:
- El ministro respondió tajantemente con un «de ninguna manera» al planteamiento sobre si Uruguay ya había reanudado o planeaba reanudar las relaciones diplomáticas con Caracas.
- Lubetkin fundamentó su negativa señalando que «nada ha cambiado» en el panorama institucional venezolano que justifique un viraje en la diplomacia de su país.
- El jefe diplomático afirmó que no existe posibilidad alguna de normalizar los nexos bilaterales durante el mandato de Rodríguez, porque a su juicio «es tan ilegítima como Maduro».
- El canciller sostuvo que la salida definitiva a la crisis institucional exige la celebración de unas elecciones transparentes donde un candidato triunfe y una corte independiente certifique los resultados.
- El diplomático garantizó que, ante ese escenario democrático verificable, Uruguay establecería lazos con el mandatario legítimo «15 minutos después» de proclamarse el veredicto judicial.
En tal sentido, la cancillería uruguaya insiste en que únicamente un proceso electoral con árbitros independientes abrirá las compuertas para un intercambio formal a nivel de embajadores.
A este respecto, analistas internacionales en el Cono Sur destacan la coherencia de Montevideo al sostener que la legitimidad de origen sigue siendo una condición indispensable para el trato interestatal.
Aunado a esto, los observadores políticos recuerdan que Uruguay mantiene reparos severos hacia las resoluciones institucionales emitidas en Caracas durante los últimos años.
Asimismo, los funcionarios diplomáticos uruguayos coordinan posturas con otros gobiernos de la región que comparten la exigencia de garantías democráticas plenas en Venezuela.
Antecedentes de 2025, servicios consulares y razones humanitarias
La posición expresada ante la agencia EFE
Por otra parte, la postura ratificada por Mario Lubetkin ante el diario paulista da continuidad directa a una línea discursiva que el funcionario ya había expuesto públicamente el año anterior.
En julio de 2025, durante una entrevista concedida a la agencia de noticias EFE, el diplomático uruguayo adelantó que Montevideo desconocía los resultados de los procesos electorales celebrados en Venezuela.
En aquella oportunidad, el titular de Exteriores enfatizó que la reactivación de mecanismos de atención consular en ningún momento implicaba una normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos Estados.
El funcionario aclaró oportunamente que dicha medida administrativa respondió con exclusividad a motivaciones de índole humanitaria:
- Miles de ciudadanos uruguayos residen actualmente en territorio venezolano y requieren trámites de documentación básica y apoyo de su Estado de origen.
- Una amplia comunidad de venezolanos vive y trabaja en Uruguay, necesitando permanentemente gestiones de visados, antecedentes y apostillas para su regularización civil.
- La habilitación técnica de ventanillas consulares buscó aliviar la vulnerabilidad jurídica de las familias sin otorgar aval político al gobierno receptor.
En consecuencia, Montevideo traza una línea divisoria estricta entre la protección operativa a los civiles y el respaldo político a quienes detentan el poder en Caracas.
De igual manera, los portavoces diplomáticos uruguayos descartan que la presencia de funcionarios administrativos en las sedes consulares constituya una flexibilización de su política exterior.
El tablero regional y el horizonte político
Por añadidura, el pronunciamiento de Lubetkin reaviva el debate entre las naciones suramericanas sobre el tratamiento que la región debe dispensar al mandato de Delcy Rodríguez.
La exigencia de una auditoría judicial independiente sobre cualquier contienda electoral posiciona a Uruguay como una de las voces más exigentes dentro de los organismos multilaterales del continente.
Por otro lado, los sectores comerciales siguen con atención el desenvolvimiento de este desencuentro para constatar si incidirá en los flujos de intercambio mercantil privado entre ambas naciones.
De modo que la negativa tajante de Lubetkin, la condición de elecciones con jueces autónomos y la defensa de la labor consular sin ataduras políticas delinean un cuadro de distanciamiento firme entre Montevideo y Caracas.
Con información de Alertas 24
