Valencia, 2 de octubre de 2026-. Excongresista David Rivera es sentenciado a 10 años de prisión por impulsar un lobby secreto en nombre del gobierno venezolano durante la primera administración de Donald Trump.
El exrepresentante estadounidense David Rivera fue condenado este viernes a 10 años de prisión federal en un tribunal de Miami. La sentencia se dictó tras un juicio de siete semanas en el que un jurado lo declaró culpable de todos los cargos, incluyendo conspiración para lavar dinero y no registrarse como agente extranjero ante el Departamento de Justicia.
Los fiscales demostraron que el excongresista republicano y su socia Esther Nuhfer participaron en una campaña secreta de influencia valorada en 50 millones de dólares. Dicho esquema operó entre 2017 y 2018 para beneficiar a la administración del mandatario venezolano Nicolás Maduro durante el primer mandato presidencial de Donald Trump.
Claves de la trama secreta y el uso de seudónimos
Durante el proceso judicial, la fiscalía presentó evidencias contundentes obtenidas de un chat cifrado denominado «MIA». En estas conversaciones, los involucrados utilizaban denominaciones particulares para ocultar las reuniones y los fondos millonarios provenientes de Caracas.
Entre los términos revelados, el gobernante venezolano era mencionado como «el conductor del autobús» y la canciller de entonces figuraba como «La dama de rojo». Las pruebas expuestas ante el jurado detallaron cómo los implicados intentaron influir en legisladores estadounidenses sin revelar sus contratos con filiales de la estatal PDVSA.
Argumentos de la defensa y alcance de la investigación
Por su parte, los abogados defensores sostuvieron durante el juicio que las gestiones buscaban facilitar la salida del poder del mandatario venezolano y promover el regreso de empresas petroleras extranjeras. La estrategia legal argumentaba que las reuniones respondían a un trabajo comercial exento de regulaciones especiales.
Sin embargo, las autoridades federales descartaron dicha versión tras los testimonios de figuras políticas como el senador Marco Rubio y el excongresista Pete Sessions.
