Rusia desata su mayor bombardeo contra la red eléctrica de Ucrania desde el invierno con más de 150 drones y Kiev denuncia que seis mil civiles afrontan hambruna en Oleshki. Las fuerzas militares rusas ejecutaron durante la madrugada de este miércoles 30 de septiembre de 2026 su primer ataque masivo y combinado contra la infraestructura eléctrica de Ucrania desde el final del pasado invierno.
El primer ministro ucraniano, Serguí Koretski, confirmó el alcance del bombardeo a través de su cuenta oficial en la red social X, alertando sobre daños en múltiples regiones del país y ordenando planes de contingencia inmediatos.
Ofensiva combinada con drones, misiles y apagones en cinco regiones
El jefe de Gobierno ucraniano detalló la magnitud de la incursión nocturna y la presión sostenida que ejercen las tropas invasoras sobre las instalaciones de energía.
Koretski expuso en sus plataformas digitales la severidad del nuevo patrón de ataque desplegado por el Kremlin:
“Desde el verano apenas ha habido día sin un ataque contra nuestra infraestructura energética. Pero un ataque combinado de esta magnitud no se había dado desde el final del pasado invierno”.
En tal sentido, los proyectiles enemigos tuvieron como blanco prioritario la región metropolitana de Kiev, lo que llevó al primer ministro a solicitar a los gobernadores provinciales y alcaldes la activación urgente de sistemas de suministro alternativo.
A este respecto, las dependencias oficiales ya habían reportado suspensiones del servicio eléctrico tanto en la capital como en otras cuatro circunscripciones debido a los daños mecánicos en las redes.
Asimismo, los ataques rusos castigaron instalaciones civiles en once regiones del territorio ucraniano, dejando un saldo lamentable de cinco personas fallecidas y otros 14 ciudadanos heridos desde la tarde previa.
Aunado a esto, las baterías antiaéreas ucranianas consiguieron derribar durante las últimas 24 horas un total de 155 drones de combate y cinco misiles balísticos guiados.
Sin embargo, los artefactos y proyectiles que lograron evadir el escudo defensivo impactaron en 18 ubicaciones distintas a lo largo de la geografía nacional, de acuerdo con el balance del comando castrense.
Crisis alimentaria en Oleshki y disputa por el acceso humanitario
Seis mil habitantes al borde de la inanición en Jersón ocupado
Por otra parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, elevó una enérgica solicitud ante los organismos multilaterales este miércoles.
El canciller demandó a los líderes mundiales que exijan a Moscú la apertura inmediata de una ruta de evacuación segura para la localidad de Oleshki, situada en el margen ocupado de la provincia de Jersón.
En consecuencia, los informes de inteligencia y los testimonios de voluntarios que operan desde zonas libres calculan que unas 6.000 personas carecen de víveres esenciales en ese poblado y sus caseríos vecinos:
“Todos los días cuentan, a la hora de salvar a la gente que está pasando hambre y muriendo allí. Urgimos a nuestros socios internacionales a que actúen ya y exijan acceso humanitario inmediato para poner fin a este desastre”.
De igual manera, el funcionario denunció que las tropas invasoras sembraron minas antipersonales en los caminos vecinales para impedir que los residentes abandonen el área cercada.
Sibiga añadió que la inteligencia de Kiev descubrió planes rusos para obligar a los civiles atrapados a grabar vídeos de propaganda fingiendo recibir asistencia regular del ejército de ocupación.
Versiones cruzadas a orillas del río Dniéper
Por añadidura, el gobierno ruso rechazó categóricamente los señalamientos de crisis y negó que la comunidad civil de Oleshki enfrente peligro de hambruna:
La vocería del Kremlin devolvió las acusaciones a Kiev, sosteniendo que los constantes bombardeos ucranianos desde el otro lado del río Dniéper obstaculizan el traslado seguro de convoyes con ayuda humanitaria.
Por otro lado, los activistas independientes advierten que el bloqueo total de suministros agota los medicamentos indispensables y condena a los enfermos crónicos a una situación límite.
De modo que el cauce del Dniéper continúa funcionando como una línea de fuego infranqueable que separa a las familias y traba cualquier auxilio de la Cruz Roja.
Con información de EFE
