Países Bajos frenó el intento de María Corina Machado de aproximarse a Venezuela desde el Caribe según revela una investigación del diario De Volkskrant. El influyente periódico neerlandés De Volkskrant reveló este martes 29 de septiembre de 2026 que el Gobierno de Países Bajos operó detrás de la negativa que impidió a la líder opositora venezolana, María Corina Machado, utilizar las islas del Caribe neerlandés como puente de retorno hacia su país natal.
La hipótesis periodística reúne los relatos de cronistas internacionales que acompañaron a la dirigente durante su escala en Panamá, sumado al testimonio formal de la delegación de Aruba en La Haya, despacho que admitió que las autoridades insulares carecen de autonomía para resolver estas materias.
La fallida travesía desde Panamá y la negativa en Aruba y Curazao
Las revelaciones de la prensa europea reconstruyen minuciosamente los contratiempos que frustraron el viaje la semana pasada.
El corresponsal del periódico español ABC, David Alandete, junto a la periodista Idania Chirinos, directora de la cadena colombiana NTN24, presenciaron los hechos en territorio panameño tras recibir la invitación directa de la propia dirigente de 58 años, galardonada con el Premio Nobel de la Paz, quien buscaba documentar la travesía luego de sufrir bloqueos en cuatro ocasiones precedentes.
En tal sentido, la estrategia original contemplaba una travesía marítima zarpando en barco de forma directa desde la costa panameña.
Sin embargo, cuando la tripulación tenía todo listo para iniciar la navegación, la empresa naviera notificó la cancelación del servicio alegando un desperfecto súbito en una pieza del motor.
A este respecto, Chirinos afirmó que esa justificación careció por completo de veracidad, sobre todo porque la compañía comunicó la avería justo después de que los viajeros sellaron formalmente sus pasaportes y el sistema migratorio identificó el nombre de Machado.
Frente a este obstáculo, la dirigente activó un plan alternativo consistente en abordar un vuelo chárter hacia Aruba o Curazao, territorios situados frente al litoral venezolano, para enlazar desde allí una ruta marítima hacia tierra firme.
No obstante, las autoridades del aeropuerto internacional de Ciudad de Panamá notificaron a los tripulantes que el despegue hacia Aruba carecía de autorización, recibiendo minutos después una idéntica negativa para la pista de Curazao.
Asimismo, Chirinos sentenció que ninguno de los dos territorios insulares otorgó el visto bueno para el aterrizaje de la aeronave, mientras Alandete precisó que la compañía aérea nunca consiguió los permisos de sobrevuelo indispensables.
El control diplomático de La Haya y la incomodidad de Washington
Las islas sin potestad y el hermetismo de Rob Jetten
Por otra parte, la controversia puso al descubierto los límites institucionales de las administraciones antillanas.
Aunque Aruba y Curazao ejercen formalmente la custodia de su propio tráfico aéreo, el Ejecutivo central de Países Bajos monopoliza la conducción de la política exterior para todos los territorios del Reino.
En consecuencia, el portavoz oficial de la representación arubeña en La Haya, Sidney Kock, despejó las dudas sobre el origen de la orden al puntualizar que el perfil de Machado desborda la jurisdicción local:
«En este caso se trata de una persona política: la líder de la oposición de Venezuela. Eso sitúa el asunto en un terreno del que las islas no deciden por sí mismas».
De igual manera, el gabinete ministerial que comanda Rob Jetten optó por una postura ambigua al evitar confirmar o desmentir su implicación directa en el cierre de los aeropuertos insulares.
Aunado a esto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos eludió comentar los movimientos de viaje de la dirigente, limitándose a recalcar que su diplomacia trabaja de forma constante en favor de una transición democrática y mantiene contactos de apoyo hacia la líder y su entorno.
La presión de Estados Unidos y el vínculo con Donald Trump
Por añadidura, el análisis del diario De Volkskrant profundizó en las corrientes geopolíticas que condicionan la postura europea en el Caribe.
La publicación remarcó que la administración de Estados Unidos percibe la figura de Machado como un elemento incómodo para sus maniobras regionales.
Por otro lado, la dirigente venezolana gestionó durante meses el respaldo político de Donald Trump con la meta de propiciar comicios libres en Venezuela, llegando al extremo de ofrecerle su medalla del Premio Nobel de la Paz durante una audiencia celebrada en enero de 2025 en la Casa Blanca.
De modo que las capitales occidentales evalúan con cautela cada movimiento de la líder para no entorpecer los canales diplomáticos o comerciales que mantienen con Caracas.
Con información de De Volkskrant
