Operativo multinacional con el FBI captura en Colombia a la esposa e hija de alias «Fito» tras meses prófugas de la justicia ecuatoriana. En un contundente golpe contra las estructuras de mando y las redes de financiamiento del crimen organizado transnacional, fuerzas combinadas de seguridad detuvieron este domingo 27 de septiembre de 2026 en territorio colombiano a la esposa y a la hija de José Adolfo Macías Villamar, alias «Fito», máximo jefe de la banda delictiva Los Choneros.
El ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, confirmó la aprehensión de ambas mujeres, catalogadas como objetivos de alto valor estratégico para la justicia de la región andina.
Redada multinacional y captura en Santander
El titular de la cartera de seguridad ecuatoriana detalló la participación de varias agencias policiales y de inteligencia en la localización de las prófugas.
Los agentes interceptaron a Inda Peñarrieta y a su hija Michelle Macías Peñarrieta en el municipio de Sabana de Torres, en las inmediaciones de la ciudad de Bucaramanga, departamento de Santander.
En tal sentido, la Policía Nacional del Ecuador articuló la incursión sobre el terreno junto a la Policía de Colombia, las Fuerzas Armadas colombianas, el Centro Nacional de Inteligencia y oficiales del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos:
«¡HASTA HOY FUERON PRÓFUGAS! En Sabana de Torres, cerca a Bucaramanga (Colombia), la Policía Nacional del Ecuador, junto al FBI, el Centro Nacional de Inteligencia, la Policía y Fuerzas Armadas de Colombia, capturaron a la Inda Peñarrieta y Michelle Macías Peñarrieta, esposa e hija de alias Fito, respectivamente».
Asimismo, el alto funcionario recordó que ambas ciudadanas mantenían activas órdenes de captura internacional mediante Notificación Roja de Interpol por requerimiento formal de los tribunales ecuatorianos.
Aunado a esto, Reimberg sentenció con firmeza que las instituciones completarán los trámites de traslado para que ambas procesadas respondan ante los jueces por sus actos punibles.
El historial judicial de alias Fito y su clan
Extradición histórica y antecedentes carcelarios
Por otra parte, la aprehensión de ambas parientes se suma al desmantelamiento progresivo de la estructura criminal que comandaba el líder de la organización.
Las fuerzas especiales recapturaron a Fito en junio del año pasado tras hallarlo oculto dentro de un búnker subterráneo construido en una propiedad de la provincia costera de Manabí.
En consecuencia, el cabecilla criminal protagonizó un hito judicial en julio de 2025 al convertirse en el primer ciudadano ecuatoriano extraditado a los Estados Unidos, donde enfrenta cargos federales por tráfico ilícito de drogas y contrabando de armamento.
De igual manera, el cerco policial neutralizó en junio pasado a su hermano, Ronald Javier Macías Villamar, alias «Javi», tras un operativo encubierto en Bogotá.
Golpes financieros, homicidios y designación terrorista
Por añadidura, las investigaciones fiscales han desnudado el flujo millonario que manejaban los allegados al capo criminal.
El ministro Reimberg recordó que Javi asumió las riendas de Los Choneros mientras Fito continuaba prófugo en la guarida subterránea, valiéndose de cédulas colombianas fraudulentas para evadir el cerco fronterizo.
Por otro lado, la Fiscalía imputó a Ronald Javier por lavado de activos dentro de una causa que ya sentenció a fines de mayo a seis parientes cercanos a condenas de entre siete y diez años de reclusión.
Los peritos contables determinaron que el círculo familiar del líder blanqueó una cifra superior a los 25 millones de dólares procedentes de actividades delictivas.
Aunado a estas bajas, sicarios armados asesinaron en julio pasado a otro hermano del jefe narco, David Macías Villamar, de 35 años, en la provincia costera de Santa Elena, sujeto que registraba un nutrido prontuario por robo, tenencia de armas y concierto para delinquir.
Para rematar el cuadro legal, la administración de Daniel Noboa catalogó formalmente a Los Choneros como grupo terrorista en el marco de la ofensiva bélica declarada en 2024, calificación que respaldaron los gobiernos de Estados Unidos y Argentina al incluir también en sus listas negras a la banda rival Los Lobos.
Con información de EFE
