Valencia, 21 de septiembre de 2026-. Estiman que los venezolanos destinan menos de 5 % de su presupuesto disponible a gastos no indispensables.
Los resultados fueron presentados esta semana en el IESA por Luis Vicente León, presidente de la firma. El informe muestra que la mayor parte del dinero de los hogares queda comprometida con gastos considerados prioritarios.
Con menos de 5 % disponible para compras no obligatorias, las decisiones de consumo dependen no solo del ingreso familiar. También influyen la percepción de necesidad y la posibilidad de justificar determinados desembolsos.
Estiman que los venezolanos destinan menos de 5 % de su presupuesto disponible a gastos no indispensables
El estudio señala que 63 de cada 100 venezolanos experimentan algún sentimiento de culpa cuando compran productos o servicios para uso personal.
Dentro de ese grupo, 27 de cada 100 realizan estas compras únicamente cuando consideran que se las han ganado.
Otros 20 disfrutan el gasto, pero posteriormente se cuestionan si debieron realizarlo. Además, 15 personas de cada 100 tienen dificultades para justificar ese tipo de desembolso.
El efecto también se refleja en las compras fuera del hogar. Solo 36 de cada 100 venezolanos aseguran que pueden adquirir algo para sí mismos sin pensarlo demasiado.
Estos datos muestran que, en un contexto de presupuesto limitado, los venezolanos destinan menos de 5 % a gastos no indispensables, mientras las compras personales compiten con otras prioridades del hogar.
La edad cambia los hábitos de consumo
La investigación de Datanálisis también identifica diferencias importantes según la edad de los consumidores.
Entre los venezolanos de 18 a 24 años, 37 de cada 100 aseguran que pueden realizar un gasto personal sin darle demasiadas vueltas.
En cambio, entre las personas de 35 a 44 años, la proporción disminuye a seis de cada 100.
Luis Vicente León ubica alrededor de los 35 años un cambio en los patrones de consumo. Según explicó, en esa etapa suelen aumentar compromisos relacionados con los hijos, la educación y la atención de familiares.
Esto modifica la forma en que los consumidores administran sus ingresos. Los jóvenes pueden mantener una mayor frecuencia de compras personales con desembolsos más pequeños.
Los consumidores de mayor edad, en cambio, tienden a espaciar las compras y concentrar un mayor monto en cada operación.
Empresas deben considerar la etapa de vida
Los resultados también plantean diferencias para las empresas que compiten por el gasto de los hogares.
Consumidores con ingresos similares pueden reaccionar de manera diferente ante una misma oferta, dependiendo de sus responsabilidades y etapa de vida.
La frecuencia de compra y el monto destinado a cada operación varían junto con el presupuesto disponible y la percepción de necesidad.
