Valencia, 19 de septiembre de 2026- Más personas han muerto por enfermedades ambientales derivadas del 11 de septiembre que en el derrumbe de las torres gemelas.
Según informó la cadena CNN, el polvo propagado por el Bajo Manhattan tras los ataques terroristas al World Trade Center en 2001 dejó una crisis sanitaria oculta. A pesar de las garantías oficiales de aquel entonces, los escombros contenían materiales pulverizados, subproductos de combustible de aviación y metales pesados como cadmio, plomo y mercurio.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. estiman que hasta 400.000 personas estuvieron expuestas al inhalar estos contaminantes en apartamentos, escuelas y oficinas.
Los datos recientes de los CDC revelan que alrededor de la mitad de los 54.000 supervivientes acogidos al programa de ayuda médica padecen cáncer. Esta cifra triplica con creces la registrada hace cinco años.
Expertos como el doctor Alan Arslan califican el suceso como uno de los mayores desastres provocados por el ser humano en Estados Unidos, marcado por una exposición compleja a agentes cancerígenos como el amianto.
Más personas han muerto por enfermedades ambientales derivadas del 11 de septiembre que en el derrumbe de las torres gemelas
La doctora Leigh Wilson, directora del Centro Ambiental del World Trade Center, señaló que su programa recibe unos 120 pacientes nuevos cada mes. El ritmo de inscripción se ha acelerado debido a que los ciudadanos descubren su elegibilidad. En 2024 y 2025 se inscribieron al programa aproximadamente el doble de sobrevivientes que de miembros de los equipos de primera respuesta.
Entre los diagnósticos destacan los denominados cánceres centinela, como el mesotelioma, vinculados directamente a las cientos de toneladas de amianto liberadas durante los ataques.
El amianto contiene fibras diminutas que provocan inflamación crónica y tumores agresivos. La doctora Jacqueline Moline, directora del programa en Northwell Health, advirtió que hasta la fecha se han diagnosticado 38 casos de mesotelioma entre los inscritos, una incidencia que triplica a la de la población general.
