Un tiroteo en una escuela de Filipinas deja seis estudiantes muertos y 17 heridos en el segundo ataque armado contra centros educativos en tres meses. En medio de una profunda conmoción que vuelve a poner bajo la lupa la seguridad en los recintos educativos del sudeste asiático, un atacante armado desató una balacera dentro de una escuela en el municipio de Banga, provincia de Cotabato del Sur, dejando un trágico saldo de seis estudiantes muertos y al menos 17 heridos este viernes 18 de septiembre de 2026. Este sangriento episodio representa el segundo tiroteo similar que sacude a las instituciones educativas del país en un lapso menor a tres meses, encendiendo las alarmas de las autoridades nacionales.
El Departamento de Bienestar Social y Desarrollo (DSWD) confirmó las cifras iniciales del suceso y activó cuadrillas de auxilio en la región meridional del archipiélago.
Coordinación humanitaria y las pesquisas preliminares en Banga
Tras conocerse el hecho, el despacho de Bienestar Social desplegó personal técnico en la zona para articular asistencia integral:
El organismo coordina acciones con la alcaldía de Banga y con la dirección del plantel para proveer apoyo psicológico, médico y material a los menores sobrevivientes y a los parientes de las víctimas mortales.
En tal sentido, el gobernador de Cotabato del Sur, Reynaldo Tamayo Jr., notificó que los cuerpos de inteligencia inspeccionan el área para determinar el móvil y la dinámica del crimen.
A través de sus canales oficiales en internet, el mandatario regional aclaró que el recuento de víctimas reviste un carácter preliminar a la espera del reporte pericial definitivo que emita la Policía Nacional de Filipinas.
Asimismo, el Departamento de Educación (DepEd) sumó sus equipos a las averiguaciones, trabajando de la mano con la División Escolar distrital, la delegación regional y los destacamentos de seguridad para esclarecer cada detalle de la agresión.
Segundo tiroteo similar en tres meses y el desborde de armas ilegales
Dos ataques contra estudiantes en menos de noventa días
Por otra parte, este violento suceso en Banga constituye el segundo tiroteo escolar de características parecidas en el territorio filipino en un intervalo inferior a tres meses.
En consecuencia, la opinión pública recuerda la balacera ocurrida en un instituto de la ciudad de Tacloban, en la isla central de Leyte, donde un atacante asesinó a tres alumnos de secundaria e hirió de gravedad a otros siete jóvenes.
De igual forma, el historial del país registra la agresión de julio de 2022 en los pasillos de la Universidad Ateneo de Manila, jornada en la que un hombre armado mató a tres personas —incluyendo a una exalcaldesa de la isla de Basilan— e hirió a dos ciudadanos antes de que la policía lo capturara.
La brecha entre los requisitos legales y el mercado negro
Aunado a esto, las autoridades afrontan severas contradicciones entre las normativas de tenencia y la realidad que viven las calles:
La legislación filipina impone controles rigurosos para otorgar permisos de porte, exigiendo certificados psiquiátricos, pruebas toxicológicas, adiestramiento balístico formal y solvencia de antecedentes penales.
Sin embargo, miles de artefactos de fuego ilegales continúan circulando libremente en el país y provocan constantes balaceras mortales, según revelan informes policiales difundidos por la agencia estatal PNA.
Por añadidura, las federaciones de padres y maestros exigen al Ejecutivo nacional redoblar las inspecciones perimetrales en los colegios para frenar esta racha violenta.
Con información de EFE
