El papa León XIV alerta en la plaza de San Pedro sobre el peligro de transferir a los algoritmos juicios éticos que pertenecen a la conciencia humana. Durante su catequesis semanal impartida este miércoles 16 de septiembre de 2026 en la plaza de San Pedro, el papa León XIV advirtió con firmeza sobre el grave riesgo colectivo de habituarnos a transferir hacia los algoritmos y programas informáticos decisiones éticas que corresponden de manera exclusiva a la conciencia humana.
En tal sentido, el líder de la Iglesia católica subrayó que la sociedad mundial debe asumir con urgencia cómo la expansión vertiginosa de las redes sociales, las plataformas digitales y la inteligencia artificial abren extraordinarias vías de comunicación, suprimiendo distancias geográficas pero deshumanizando a la vez el contacto cotidiano.
Deshumanización tecnológica y la encíclica Magnifica humanitas
El obispo de Roma expuso ante los miles de peregrinos congregados en la explanada vaticana la paradoja que experimenta la era digital contemporánea.
«El desarrollo tecnológico, la difusión de los medios de comunicación y de las redes sociales, el siempre creciente recurso a la inteligencia artificial, abren nuevas posibilidades, derribando barreras y distancias».
Sin embargo, el pontífice contrastó de inmediato esta ventaja técnica con el progresivo enfriamiento del trato interpersonal:
«Las relaciones tienden a convertirse en cada vez menos personales, más virtuales, y se corre el riesgo de acostumbrar a delegar en los algoritmos decisiones que corresponden solo a la conciencia humana».
Frente a esta coyuntura, el mandatario eclesial de origen estadounidense —quien consagró precisamente su primera encíclica, titulada Magnifica humanitas, al análisis teológico de la inteligencia artificial— definió la misión que asume el catolicismo en este periodo de transformación:
«Hacer que las relaciones sociales tengan sustancia real y profundidad personal es, en este sentido, la contribución que la comunidad cristiana se propone ofrecer».
La vigencia de Gaudium et spes y el llamado contra la discriminación
El valor de la persona en la doctrina conciliar
Asimismo, el papa articuló su reflexión dominical en torno al emblemático documento Gaudium et spes, texto promulgado durante el Concilio Vaticano II que rige la vinculación pastoral de la Iglesia con el mundo contemporáneo.
En consecuencia, el pontífice recordó que dicho manifiesto coloca a la persona humana como el principio fundacional, el sujeto activo y la meta primordial de cualquier institución social, respondiendo a su necesidad innata de convivir en comunidad.
Además, explicó que la doctrina conciliar enseña a observar las diferencias entre pueblos e individuos como auténticos manantiales de enriquecimiento mutuo, descartando cualquier lectura que intente presentarlas como amenazas.
Criterios éticos para el bien común global
Aunado a esto, León XIV remarcó el mandato histórico que exige suprimir cualquier manifestación de exclusión social o cultural por razones de sexo, raza, color de piel, estatus económico, lengua o confesión religiosa, calificando tales conductas como transgresiones directas al designio divino.
Por lo tanto, el pontífice catalogó la concepción comunitaria de la humanidad como una herencia indispensable del Concilio para evaluar los proyectos políticos actuales:
«Nos ayuda a todos nosotros a realizar un discernimiento personal y comunitario, para valorar con responsabilidad los proyectos sociales y políticos de hoy, en base a los criterios de la dignidad de la persona humana, de la justicia social y de la libre participación en la construcción del bien común».
De igual manera, el líder católico recalcó que el porvenir colectivo dependerá del compromiso que demuestre cada individuo al cooperar activamente con sus semejantes para edificar un entorno más solidario y humano.
Con información de EFE
