Estados Unidos promociona el petróleo y la minería de Venezuela ante las potencias del G20 en Houston en plena escalada bélica contra Irán. A todas luces la administración estadounidense dio un golpe de timón en su política exterior al promover formalmente a Venezuela como su flamante socia e invitada especial durante los foros del G20 sobre «abundancia energética» que acoge la ciudad de Houston hasta este miércoles 16 de septiembre de 2026.
Por lo tanto el gobierno que encabeza Donald Trump presenta al país sudamericano ante el tablero global como un destino sumamente atractivo para cuantiosas inversiones en hidrocarburos y minerales estratégicos justo en medio de la confrontación militar que Washington libra actualmente contra la República Islámica de Irán.
Ante esta coyuntura las deliberaciones en el estado de Texas reúnen a comitivas diplomáticas de gigantes económicos como China India Japón y Alemania junto a productores de primer orden como Canadá y Arabia Saudita.
La voz de los ministros en Texas y la doctrina del dominio continental
El asesor presidencial y director ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético de la Casa Blanca Jarrod Agen confirmó la presencia de altos funcionarios del Ejecutivo caraqueño en los paneles texanos:
«Escucharán a varios ministros venezolanos que se han unido a nosotros para hablar sobre uno de los objetivos principales del presidente (Trump): convertir al hemisferio occidental en el centro de energía asequible, confiable y segura».
Asimismo el funcionario norteamericano anticipó un marcado interés por el potencial extractivo más allá del crudo tradicional al indicar: «Tal vez escuchen más sobre Venezuela en relación con la minería y los minerales (…) Creo que el ministro de Desarrollo Minero estará aquí en Houston, tenemos varias reuniones con él en los próximos días».
Desde luego este acercamiento entre ambas capitales cobró un impulso acelerado luego de la captura de Nicolás Maduro en enero pasado permitiendo al mandatario estadounidense respaldar públicamente la gestión de la presidenta interina Delcy Rodríguez a quien el gobernante republicano elogia ahora de manera constante.
Petróleo a costo, el carbón olvidado y el nuevo enfoque industrial
Los alcances del acuerdo de Blue Energy y las refinerías del Golfo
En cuanto a los términos del negocio bilateral Washington anunció recientemente un pacto que garantiza al Estado norteamericano una participación accionaria del 35 % en el consorcio North American Blue Energy Partners.
Paralelamente el convenio otorga a Estados Unidos el derecho preferencial de adquirir el 20 % de los barriles que extraigan los campos asignados a precio de costo aprovechando que el subsuelo venezolano alberga los mayores yacimientos probados del planeta. A propósito de esto el secretario del Interior Doug Burgum remarcó la complementariedad técnica que une a ambas industrias:
«Este acuerdo entre Estados Unidos, una empresa privada y Venezuela supondrá un enorme beneficio a largo plazo para Estados Unidos. Todo el mundo entiende que las refinerías en las costas del Golfo de América se construyeron para procesar el crudo venezolano».
Conviene precisar que el gobierno de Trump rebautizó formalmente al tradicional Golfo de México como Golfo de América desde los primeros compases de su mandato en enero de 2025.
En consecuencia el sector productivo estadounidense priorizará la operatividad práctica por encima de cualquier consideración ideológica.
La reactivación del carbón y la reconstrucción del sistema eléctrico
Por otra parte Burgum recordó el enorme potencial térmico que encierran las minas venezolanas asegurando que muchos pasan por alto que la nación caribeña guarda inmensos depósitos carboníferos donde firmas norteamericanas operaron activamente hace 25 años. De igual manera el titular del Interior enfatizó la importancia de sumar todas las fuentes disponibles: «Hay recursos hidroeléctricos y de carbón.
El carbón podría usarse para la energía, es la mayor fuente mundial de generación de energía. Hay grandes oportunidades porque a medida que reconstruimos la red en Venezuela, vamos a necesitar más energía para consumir localmente también».
Con este postulado la Casa Blanca zanjó distancias con la política ambiental de Joe Biden ratificando que las delegaciones del G20 debaten hoy fórmulas para aumentar y refinar más combustibles en vez de frenar la industria.
Con información de Alberto News
