Policía turca disuelve a la fuerza una protesta frente a los tribunales de Estambul y encarcela a casi un centenar de personas incluyendo a dos periodistas. Una violenta arremetida de las fuerzas de seguridad turcas dejó este martes 15 de septiembre de 2026 un saldo de entre 80 y 90 personas detenidas frente al Palacio de Justicia de Estambul cuando los agentes irrumpieron para dispersar una manifestación pacífica convocada en respaldo a los activistas del colectivo LGBTI capturados previamente.
En consecuencia la intervención policial sumó al contingente de arrestados a por lo menos dos profesionales de la comunicación que cubrían la concentración elevando el choque entre el aparato judicial y las organizaciones defensoras de derechos humanos.
Ante este escenario el despliegue gubernamental desató una ola de censura digital que clausuró portales web históricos y clausuró perfiles en redes sociales con el propósito de silenciar las protestas ciudadanas.
La redada dominical Mi familia está segura y el estallido en las cortes
El detonante de la confrontación callejera comenzó el pasado domingo cuando los cuerpos de seguridad ejecutaron una vasta operación simultánea en locales nocturnos sedes comunitarias y viviendas particulares bajo el lema ‘Mi familia está segura’.
A raíz de este procedimiento las autoridades abrieron investigaciones formales contra 162 ciudadanos e internaron inicialmente en los calabozos a unas 70 personas concentrando 26 capturas en Estambul y 18 en Esmirna localidad donde un tribunal formalizó el lunes la prisión preventiva contra 16 de los procesados.
En respuesta a estas medidas punitivas decenas de manifestantes acudieron a las puertas del tribunal capitalino portando pancartas con mensajes reivindicativos como ‘Ser LGBTI y organizarse no es un delito. Libertad para nuestros compañeros’ dando lectura a un pronunciamiento público antes de la embestida policial.
Periodistas tras las rejas y la censura sobre KAOS GL
Represión directa contra la cobertura informativa
Por otra parte los agentes del orden cargaron contra la multitud provocando detenciones masivas que la Asociación de Juristas Progresistas (ÇHD) sitúa en unas 80 personas mientras que el periódico Cumhuriyet contabiliza al menos 90 manifestantes apresados.
Al respecto el diario BirGün denunció que los uniformados privaron de libertad a una de sus reporteras y a un empleado turco adscrito a la cadena de televisión pública alemana ARD mientras ambos cumplían labores informativas en el lugar.
Apagón digital y la condena del Consejo de Europa
Paralelamente los tribunales ordenaron el bloqueo estricto de una veintena de cuentas en la red social X pertenecientes a figuras feministas defensores humanitarios y colectivos de diversidad sexual vetando además el acceso a la plataforma virtual de KAOS GL una de las agrupaciones pioneras en Turquía. Frente a esta escalada el comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa Michael O’Flaherty manifestó su profunda preocupación por las redadas y los bloqueos cibernéticos:
«Las organizaciones LGBTI llevan a cabo un trabajo de derechos humanos expresamente protegido por la Convención Europea de Derechos Humanos, de la que Turquía es parte, y una simple referencia a ‘valores de la familia’ o ‘protección de la infancia’ no puede servir como justificación legal para restringir los derechos humanos».
El alto funcionario internacional exhortó a las autoridades locales a liberar de forma inmediata a todos los activistas detenidos garantizando un juicio imparcial. Aunque la legislación turca despenalizó la homosexualidad en 1858 los fiscales fundamentan las órdenes de captura atribuyendo delitos de difusión de «contenidos obscenos» y de «facilitar la prostitución».
Con información de EFE
