Valencia, 25 de agosto de 2026-. Familiares y sobrevivientes rindieron homenaje a los más de 6.500 fallecidos por el doblete sísmico del 24 de junio.
A 60 días de la tragedia, el dolor permanece entre edificios colapsados, escombros y calles de las zonas más afectadas.
Para sobrevivientes y familiares, regresar a estos lugares implica reencontrarse con recuerdos que todavía generan dolor.
También representa una oportunidad para rendir homenaje a quienes murieron y mantener presente a quienes todavía no han sido localizados.
Las zonas que anteriormente servían como espacios de encuentro permanecen marcadas por la destrucción causada por los movimientos telúricos.
Edificios reducidos a escombros y espacios desolados forman ahora parte del paisaje cotidiano de las comunidades afectadas.
Familiares y sobrevivientes rindieron homenaje a los más de 6.500 fallecidos por el doblete sísmico del 24 de junio
Ariari Mendoza perdió a su esposa y dos de sus hijos en el sector Caribe de Caraballeda.
El sobreviviente describió el impacto de regresar a las zonas afectadas y observar a familiares todavía buscando respuestas.
“Duele ver tanta destrucción, tanto dolor en la mirada de los que aún buscan a sus familiares”, expresó Mendoza.
A pesar de las pérdidas, aseguró que los habitantes de La Guaira continúan adelante apoyados en la fe y la fortaleza colectiva.
“Duele seguir la marcha, aunque nada sea igual”, afirmó.
Mendoza sostuvo que los guaireños permanecen firmes frente a las consecuencias de la tragedia.
Su testimonio refleja el impacto que mantienen los terremotos entre las familias que perdieron a sus seres queridos.
Homenajes mantienen viva la memoria
Entre quienes regresaron a las estructuras afectadas estuvo Fieluz Perdomo, quien acudió a la Oppe26 junto a familiares y sobrinos.
La familia acudió al lugar para rendir homenaje a sus seres queridos, dos meses después del desastre.
Perdomo relató que su hermano y su esposa quedaron atrapados tras el colapso de la estructura.
El cuerpo de su hermano fue localizado, mientras que su cuñada continúa desaparecida.
“Nos venimos hasta acá, por lo menos a encender una velita, a rezar, para honrarlos”, manifestó.
Las oraciones también estuvieron dirigidas a las personas que continúan desaparecidas y a quienes perdieron la vida.
Para los familiares, estos actos permiten mantener presente la memoria de quienes quedaron atrapados durante la tragedia.
Sobrevivientes todavía intentan asimilar lo ocurrido
Livia Acosta, sobreviviente de la Oppe26 en Caraballeda, también regresó al lugar marcado por la tragedia.
Acosta perdió a su esposo durante el colapso de la Torre B.
“Mi esposo murió aquí, tapiado en la Torre B, de aquí de la Oppe26. Esto fue horrible”, relató.
La sobreviviente aseguró que todavía resulta difícil comprender la magnitud de lo ocurrido.
“Aquí perdimos muchas amistades, vecinos. Esto no se puede creer”, agregó.
