Valencia, 21 de agosto de 2026-. Estiman que daños en Colombia por el terremoto del 10 de agosto podría alcanzar los 9.570 millones de dólares y que afectó zonas sagradas de la cultura del país. El cálculo fue difundido el martes 18 de agosto de 2026. La cifra se basa en un estudio elaborado por el banco BBVA, según la información publicada por Deutsche Welle (DW).
El terremoto tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó. El desastre dejó más de 300 muertos, miles de heridos y centenares de desaparecidos.
La tragedia también provocó graves daños en viviendas, edificios, escuelas y hospitales. Las zonas más afectadas incluyen ciudades del Pacífico y de la región cafetera.
Según Santiago Ospina, director de la Asociación Colombiana de Ciudades Intermedias (Asointermedias), 13 ciudades de siete departamentos sufrieron afectaciones graves.
En total, 4.929 viviendas quedaron destruidas o presentan daños estructurales. Las afectaciones se registraron tanto en zonas urbanas como rurales.
Estiman que daños en Colombia por el terremoto del 10 de agosto podría alcanzar los 9.570 millones de dólares y que afectó zonas sagradas de la cultura del país
Ospina explicó a DW que los daños en las viviendas representan uno de los principales impactos del desastre.
Las afectaciones dejaron aproximadamente 15.000 personas damnificadas, de acuerdo con los datos citados por el representante de Asointermedias.
Las escuelas constituyen otro de los sectores de infraestructura más afectados. Hasta ahora, se han reportado daños en 165 instituciones educativas.
La situación provocó la suspensión de clases en las zonas afectadas. La reconstrucción supone uno de los principales desafíos tras el terremoto en Colombia.
La emergencia también golpeó con fuerza a comunidades indígenas de los departamentos del Valle del Cauca, Chocó, Caldas y Antioquia.
Daniela Girardo, vocera de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), reportó tres personas indígenas fallecidas y 1.488 heridas.
Según sus datos, 1.009 comunidades sufrieron una sacudida fuerte. Además, 233.453 personas indígenas quedaron expuestas al terremoto.
La ONIC también contabilizó 2.297 viviendas afectadas en zonas rurales. Los pueblos emberá y wounaan figuran entre los más perjudicados.
Comunidades indígenas denuncian falta de ayuda
La distancia y las dificultades geográficas complican la llegada de asistencia a algunas comunidades.
Orlando Tapi, presidente de Fedeorewa Chocó, aseguró que varias personas permanecen confinadas y atemorizadas por las réplicas.
Otros dirigentes indígenas también denuncian que las ayudas todavía no han llegado a algunos resguardos alejados.
Francia Elena, lideresa de Risaralda, afirmó que su comunidad sufrió daños en viviendas y centros educativos. Según relató a DW, todavía esperaba la llegada de asistencia.
Tapi señaló que la ayuda se está concentrando principalmente en Quibdó, capital del Chocó.
En comunidades indígenas y afrodescendientes ubicadas a varios días de distancia, aseguró que todavía no habían recibido asistencia.
Dysney Gutiérrez, representante legal de Orivac, coincidió en que las comunidades indígenas no han recibido suficiente atención dentro de la respuesta al desastre.
Emergencia económica y llamado internacional
El presidente colombiano declaró el 19 de agosto el estado de emergencia económica, social y ecológica en 15 departamentos.
La medida tendrá una duración de un mes y busca hacer frente a la crisis y evitar que aumenten los efectos del desastre.
El terremoto en Colombia también está afectando a la actividad turística. Paula Cortés Calle, presidenta de ANATO, señaló que las ventas de Avianca y LATAM hacia las ciudades afectadas cayeron cerca de un 50%.
La reducción se produce durante una temporada especialmente relevante para el turismo de naturaleza en el Pacífico. Entre julio y octubre destaca además el avistamiento de ballenas.
Organizaciones internacionales participan en las labores de respuesta. La OPS/OMS apoya a las autoridades sanitarias en la evaluación de establecimientos afectados.
También participa en el seguimiento de riesgos sanitarios, la coordinación de equipos médicos y las acciones de agua, saneamiento, higiene y salud mental.
La FAO, por su parte, realizó un análisis preliminar sobre las zonas productivas afectadas en siete departamentos.
La organización evalúa daños en cultivos, ganadería, pesca artesanal, sistemas de riego e infraestructura productiva.
Mientras continúa la respuesta, representantes indígenas reclaman mayor atención y apoyo internacional para las comunidades más alejadas.
“Que no nos olviden, somos pueblos originarios y somos colombianos que también sufrimos este desastre”, reclamó una mujer embera chamí a DW.
