Trastornos del sueño, desorientación y alteración de la realidad son algunos de los síntomas post terremotos que pueden experimentar las víctimas y también los espectadores detrás de las pantallas. El impacto psicológico de una catástrofe abarca tanto a quienes la sufren directamente como a la población que sigue los acontecimientos por los medios de comunicación.
Especialistas aseguran que el estado de alerta constante después de eventos traumáticos desencadena síntomas donde el cerebro busca control y activa un estado de hipervigilancia. Actualmente, los profesionales de la salud mental enfatizan la necesidad de atender estas reacciones emocionales para evitar cuadros crónicos de estrés. En consecuencia, la asistencia médica y la orientación psicológica resultan indispensables para superar las secuelas colectivas del destructivo doblete sísmico en Venezuela.
Sintomatología común derivada por la catástrofe
La exposición continua a las imágenes de destrucción y los relatos de supervivencia genera fuertes respuestas fisiológicas y emocionales. “Tanto los sobrevivientes como espectadores van a presentar sintomatología caracterizada por miedos, sobresalto ante ruidos mínimos, ansiedad, palpitaciones, mareos, pesadillas, tensión muscular, impotencia, alteración del sueño, van a tener recuerdos involuntarios de lo vivido», enumeró Adela Rivera, médico psiquiatra.
Por otra parte, estas manifestaciones clínicas no discriminan entre las personas que estuvieron en el lugar del desastre y quienes consumen la información a la distancia. De igual importancia, el temor a nuevas réplicas o eventos de gran magnitud agudiza los niveles de angustia en el núcleo familiar. Por consiguiente, es vital identificar estas señales a tiempo para aplicar los correctivos necesarios ante el doblete sísmico en Venezuela.
Recomendaciones para disminuir el estrés y la hipervigilancia
Para disminuir de forma efectiva los síntomas asociados al trauma, los expertos aconsejan adoptar hábitos saludables de consumo informativo. La doctora Rivera recomienda no exceder los tiempos de exposición en pantalla, dosificándolos en bloques de 15 minutos para el día y la noche, así como realizar ejercicios de respiración.
“Se recomienda, tanto en sobrevivientes como en espectadores, realizar respiraciones diafragmáticas, inhalando en cuatro tiempos, reteniendo en cuatro tiempos y exhalando en ocho tiempos». El control consciente del flujo de aire ayuda al sistema nervioso a reducir las palpitaciones, aliviar la tensión muscular y enviar señales de calma al cerebro. Además, el alejamiento temporal de las redes sociales previene la sobreestimulación mental provocada por el doblete sísmico en Venezuela.
Validación emocional y recuperación progresiva natural
Los psicólogos y psiquiatras aseguran la importancia de validar emociones como el miedo y el llanto como síntomas de alertas normales que disminuirán progresivamente y de forma natural en cada persona. Reprimir los sentimientos de desespero o angustia suele prolongar el malestar y dificultar la superación del trauma colectivo.
Por otro lado, si las manifestaciones de desorientación o las pesadillas persisten con la misma intensidad después de varias semanas, se debe buscar apoyo terapéutico especializado. Finalmente, las redes de apoyo comunitario y los núcleos familiares juegan un papel fundamental para brindar espacios de escucha segura a los afectados. En conclusión, el acompañamiento solidario y la autogestión del tiempo en pantalla facilitarán el restablecimiento del equilibrio emocional tras el doblete sísmico en Venezuela.
Con información de Unión Radio
