El Ejecutivo de la República Islámica de Irán ratificó este miércoles su postura firme sobre el control de sus complejos científicos. Las autoridades asiáticas descartaron autorizar las inspecciones de la OIEA en las infraestructuras que sufrieron bombardeos militares el año pasado. Esta determinación de Teherán contradice directamente los anuncios recientes realizados por el mandatario estadounidense, Donald Trump.
El viceministro iraní de Exteriores, Kazem Garibabadi, desmintió cualquier acercamiento logístico con los representantes atómicos internacionales a través de las redes sociales. Asimismo, el diplomático asiático aseguró que su delegación no sostuvo encuentros bilaterales con el director del organismo técnico, Rafael Grossi, en Suiza. En consecuencia, el acceso a los materiales fisionables permanece totalmente restringido.
Las condiciones de Teherán ante las inspecciones de la OIEA
El representante de la diplomacia persa lideró los equipos técnicos durante las mesas de diálogo político celebradas a principios de esta semana. En este sentido, Garibabadi condicionó la reactivación de los protocolos de supervisión internacional al cumplimiento de exigencias económicas previas. El funcionario afirmó que los debates nucleares solo ocurrirán tras un levantamiento total de las sanciones financieras occidentales.
Además, el viceministro criticó las declaraciones de la Casa Blanca, acusando a Washington de generar falsas expectativas mediante intensas campañas mediáticas. Por otro lado, Donald Trump aseguró tener una certeza absoluta sobre la pronta implementación de las inspecciones de la OIEA. El gobernante norteamericano amenazó con romper de forma inmediata los acuerdos de paz si Teherán mantiene la negativa.
Antecedentes de la disputa por las instalaciones afectadas
El director general de la agencia nuclear, Rafael Grossi, insistió en la necesidad obligatoria de reanudar las verificaciones en el territorio asiático. Sin embargo, el Ministerio de Exteriores iraní descartó operaciones de monitoreo en los complejos estratégicos de Fordó, Isfahán y Natanz. Estos centros de investigación sufrieron daños estructurales severos durante las acciones bélicas ocurridas en junio de 2025.
Por este motivo, las autoridades persas limitaron el ingreso de los delegados internacionales argumentando la ausencia de manuales para evaluar instalaciones dañadas. Adicionalmente, los organismos de inteligencia occidentales desconocen actualmente el paradero exacto de unos 440 kilos de uranio altamente enriquecido. De este modo, la incertidumbre sobre el material estratégico eleva las alertas de seguridad global.
Negociaciones en marcha y accesos selectivos
A pesar de las restricciones impuestas en las zonas de conflicto, los técnicos extranjeros mantienen la vigilancia en puntos específicos del país. Por ejemplo, los delegados de la entidad atómica conservan el ingreso regular a la central generadora de electricidad de Bushehr. Esta planta civil opera bajo la asistencia técnica directa de especialistas de la Federación de Rusia.
Finalmente, los inspectores también supervisan las actividades cotidianas del Reactor de Investigación ubicado en la ciudad de Teherán. Ambas potencias firmaron la semana pasada un memorando de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz tras el cese de las hostilidades. Las comisiones binacionales intentan salvar los acuerdos comerciales mientras discuten el alcance real de las inspecciones de la OIEA.
Con información de EFE
