Shell y BP avanzan en gas venezolano con licencia de EE. UU. Las energéticas británicas Shell y British Petroleum (BP) lograron el respaldo del gobierno de Donald Trump para avanzar en negocios energéticos vinculados a Petróleos de Venezuela (PDVSA), al ser incluidas en la Licencia General Nº 50 emitida por la OFAC del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Esta autorización forma parte de un paquete de licencias que abre la puerta a operaciones y transacciones en los sectores de petróleo y gas en Venezuela tras años de sanciones.
Apertura regulatoria y oportunidades
La Licencia General 50 permite transacciones relacionadas con operaciones de petróleo y gas en Venezuela para empresas específicas, entre ellas BP PLC y Shell PLC, junto con otras firmas como Chevron, Repsol y Eni.
Esto implica que las compañías energéticas ahora pueden negociar y avanzar en proyectos con PDVSA bajo las condiciones establecidas por la OFAC, que requieren cumplir normas y reportes al Tesoro estadounidense antes de ejecutar operaciones más allá de la fase de planificación.
Shell ha señalado que estas licencias son una señal positiva para impulsar el proyecto de gas conocido como Dragon, ubicado en aguas venezolanas, que tiene reservas estimadas en varios trillones de pies cúbicos de gas natural. La empresa espera exportar gas a través de la planta Atlantic LNG en Trinidad y Tobago, donde Shell y BP son accionistas mayoritarios.
Shell y BP avanzan en gas venezolano con licencia de EE. UU.
La inclusión de Shell y BP en la Licencia General 50 coincide con un entorno de mayor claridad regulatoria tras cambios recientes en Venezuela y ajustes en la política de sanciones de Estados Unidos.
Proyectos gasíferos offshore que habían estado detenidos por tensiones diplomáticas y por el marco sancionatorio ahora tienen mayores posibilidades de avanzar con respaldo internacional, especialmente para suministrar gas licuado a mercados regionales y globales.
Implicaciones para la logística energética
Para la logística de producción y exportación, esta evolución regulatoria puede reactivar operaciones en puertos, rutas marítimas y cadenas de suministro vinculadas al gas natural venezolano.
Empresas de servicios, transporte y comercio energético deberán prepararse para nuevos requerimientos de cumplimiento y planificación, especialmente si los proyectos avanzan hacia la fase de inversión y explotación.
El movimiento representa un paso significativo en la reapertura del sector energético venezolano a empresas internacionales, lo que podría traducirse en mayores volúmenes de gas y petróleo movilizados desde y hacia Estados Unidos, Europa y mercados del Caribe en los próximos años.
