Zelenski enfrenta escándalo de corrupción y acusaciones de abuso judicial. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, atraviesa una de las mayores crisis de su mandato tras la suspensión del ministro de Justicia, German Galushchenko, acusado de corrupción, y las crecientes denuncias de que su gobierno utiliza el poder judicial para intimidar a los críticos.
Galushchenko, quien también fue ministro de Energía, fue apartado de su cargo el miércoles luego de que se revelara una supuesta trama de sobornos por 100 millones de dólares en la empresa estatal energética. El funcionario niega los cargos, pero el caso involucra a Timur Mindich, amigo y exsocio audiovisual del mandatario, lo que ha provocado un fuerte impacto político.
El escándalo llega en un momento crítico: Rusia intensifica sus bombardeos sobre la infraestructura energética y las fuerzas ucranianas enfrentan dificultades en el frente oriental. Además, la detención del exdirector de la red eléctrica Ukrenergo, Volodimir Kudritski, por presunta malversación, alimentó las sospechas de que el gobierno usa la justicia para silenciar voces disidentes.
Zelenski enfrenta escándalo de corrupción y acusaciones de abuso judicial
Kudritski, actualmente en libertad bajo fianza, calificó su arresto como “puramente político”. “No podría haber ocurrido sin la participación de la oficina presidencial”, dijo. Legisladores y defensores de derechos empresariales señalaron que las pruebas son débiles y que el caso busca “dar ejemplo” a quienes critican al poder.
Los analistas advierten que esta ola de investigaciones y el intento fallido de Zelenski por limitar la autonomía de las agencias anticorrupción (SAPO y NABU) en julio, ponen en duda el compromiso democrático del gobierno.
El episodio complica además la candidatura de Ucrania a la Unión Europea, que exige reformas institucionales y transparencia. Bruselas observa con cautela el manejo del presidente ante los escándalos que ahora también alcanzan a altos funcionarios, alcaldes y antiguos aliados.
A casi cuatro años de la invasión rusa, Zelenski enfrenta no solo la guerra, sino una creciente erosión de confianza interna y externa.
