Repunta la inflación en Venezuela. Mientras el presidente Nicolás Maduro enfrenta una creciente presión militar de Estados Unidos y llamados a su renuncia, un viejo enemigo vuelve a acecharlo: la inflación. Los precios aumentan nuevamente y el poder adquisitivo de los venezolanos se debilita cada día más.
“Los precios suben todos los días”, dijo Yon Michael Hernández, mototaxista de 25 años en el barrio Petare, al este de Caracas. “La harina de maíz cuesta 220 bolívares hoy; mañana puede subir a 240 y pasado a 260. El mismo paquete que valía un dólar hace 15 días ahora cuesta tres”, contó.
Desde que el Pentágono desplegó buques de guerra y aeronaves en una operación contra el narcotráfico en Venezuela, el bolívar se ha depreciado alrededor de 70 % frente al dólar, según cifras del Banco Central. En el mercado negro, la caída es aún mayor.
Repunta la inflación en Venezuela
El repunte inflacionario se relaciona con las sanciones de Estados Unidos al sector petrolero, principal fuente de divisas del país, y con la continua devaluación del bolívar. Para muchos venezolanos, que ya soportaron años de hiperinflación antes de la pandemia, este nuevo aumento de precios revive una pesadilla conocida.
“No hay muchas personas comprando estos días. Los que pueden tratan de comprar lo menos posible”, expresó Marjorie Yánez, vendedora de comida en Caracas. “El dólar se encarece todos los días y eso nos obliga a subir los precios también”.
El salario mínimo oficial se mantiene por debajo de un dólar al mes, mientras un desayuno sencillo puede costar entre 8 y 10 dólares. La brecha entre ingresos y precios es cada vez más abismal.
En junio, el fiscal general informó la detención de 48 personas por “manipulación de tasas de cambio”. Sin embargo, estas medidas han tenido poco impacto para frenar la caída del bolívar.
El Fondo Monetario Internacional estima una inflación anual cercana al 270 % en 2025 y advierte que podría superar el 600 % en 2026 si no hay cambios en la política económica.
Ante este panorama, el uso de criptomonedas se ha convertido en una salida para empresas y ciudadanos que buscan proteger su dinero. Miles de venezolanos compran divisas o criptoactivos a diario, mientras el gobierno impulsa nuevas regulaciones para el sector.
El resurgimiento de la inflación representa un desafío político para Maduro, en medio de tensiones externas y un creciente malestar interno que pone a prueba la estabilidad económica del país.
