Persad-Bissessar respalda presencia militar de EE.UU. en Caribe. La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, ha mostrado un apoyo firme a la presencia militar estadounidense en el Caribe, aprobando operaciones en aguas de su país.
Desde mayo, KPB ha permitido ataques aéreos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes y autorizó el atraque de un buque de guerra estadounidense en el principal puerto de la capital.
Persad-Bissessar declaró que Estados Unidos debería «eliminarlos a todos con violencia» al referirse a narcotraficantes, postura que ha generado tensiones con Nicolás Maduro, bajo presión por el despliegue militar estadounidense.
El gobierno venezolano suspendió todas las conversaciones con Trinidad sobre desarrollo de yacimientos de gas en alta mar, poniendo en riesgo futuros ingresos de la industria petrolera y gasífera del país insular.
Persad-Bissessar respalda presencia militar de EE.UU. en Caribe
Maduro advirtió que Trinidad «sufrirá las consecuencias más trágicas de cualquier intervención estadounidense», mientras algunos asesores locales consideran que Persad-Bissessar busca beneficios en un eventual acuerdo de gas tras un cambio de régimen.
Bhoendradatt Tewarie, exministro de Planificación, señaló que Trinidad aprovecha su posición estratégica en el sur del Caribe, aunque advirtió sobre los riesgos de alinearse con Estados Unidos frente a Venezuela.
En los últimos meses, Estados Unidos ha ejecutado 15 ataques contra embarcaciones de narcotraficantes, causando 64 muertes, y ha desplegado miles de marines, bombarderos B-52 y el portaaviones USS Gerald R. Ford en la región.
Persad-Bissessar ha reiterado su independencia política, negando que Trinidad actúe como base estadounidense y defendiendo la soberanía nacional frente a las acusaciones de Maduro.
Además, enfatizó que las políticas antidrogas de Washington contribuirán a mejorar la seguridad, ante un país con más de 600 homicidios el año pasado y creciente violencia de pandillas.
El futuro del sector petrolero y gasífero de Trinidad y Tobago, que representa el 40% de su economía y genera el 80% de divisas, depende de los acuerdos con Venezuela para explotar yacimientos compartidos, como el campo Dragon.
Trinidad planea construir un gasoducto hacia una plataforma de Shell para procesar y exportar gas, mientras persiste la incertidumbre por la postura venezolana y la intervención militar estadounidense.
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