Sudáfrica usa radiación contra caza furtiva. Sudáfrica ha lanzado una innovadora estrategia para combatir la caza furtiva de rinocerontes: inyectar isótopos radiactivos en sus cuernos. Esta iniciativa, liderada por la Universidad de Witwatersrand y respaldada por autoridades nucleares, busca frenar el tráfico ilegal de cuernos, especialmente hacia Asia.
Detectables en aeropuertos
El Proyecto Rhisotope permite que los cuernos sean fácilmente detectables por escáneres de radiación en aeropuertos y pasos fronterizos. James Larkin, director científico del proyecto, aseguró que los niveles de radiación no representan un riesgo para los animales. “Hemos demostrado que el proceso es completamente seguro para el rinoceronte”, indicó.
Según las pruebas, incluso muestras con niveles menores a los usados actualmente activaron los detectores en aeropuertos internacionales. Esta medida busca disuadir el tráfico en un momento crítico para la especie: a inicios del siglo XX existían 500.000 rinocerontes; hoy quedan apenas 27.000, en gran parte por la demanda de sus cuernos en países como China y Vietnam.
Sudáfrica usa radiación contra caza furtiva
En paralelo, un nuevo estudio publicado en Science reveló que el descorne periódico —corte de cuernos bajo sedación— reduce hasta en 78 % la caza furtiva. La investigación, liderada por Tim Kuiper, analizó 2.000 casos en once reservas entre 2017 y 2023. Aunque el procedimiento es invasivo, los efectos sobre la salud de los animales son mínimos.
Activistas advierten que el cuerno es clave para la defensa, el apareamiento y la búsqueda de alimento. Sin embargo, reconocen que no se han evidenciado efectos negativos graves hasta ahora.
Soluciones temporales
Ambas estrategias —radiación y descorne— son consideradas medidas temporales. Kuiper señala que la solución real pasa por reforzar el control legal, apoyar a los guardabosques y fomentar la cooperación internacional.
Sudáfrica alberga al 60 % de la población mundial de rinocerontes y es también el país más afectado por la caza ilegal. Cada año, unos 500 rinocerontes son asesinados por sus cuernos.
